FESTIVAL DE CINE DE TORONTO

McQueen vuelve fuerte

El director de la premiada ‘12 años de esclavitud’ rompe cinco años de silencio con la elegante y furiosa ‘Viudas’, película ambientada en Chicago e inspirada en la miniserie británica de los 80

Con humor 8 Steve McQueen posa con caretas de sí mismo en el festival de Toronto.
GEOFF ROBINS

NANDO SALVÁ

Steve McQueen es un gran conocedor del sufrimiento humano. Vistas en conjunto sus tres primeras películas –Hunger (2008), Shame (2011) y 12 años de esclavitud (2013)–, funcionan a modo de tratado sobre el cuerpo y el alma sometidos a estados extremos, y sobre varias de las formas que una persona tiene de ser maltratada, oprimida y llevada al límite de la desesperación. Mientras las hacía, además, se ha ido convirtiendo en un nombre de referencia, sobre todo después de que 12 años de esclavitud ganara el Oscar a la Mejor Película y varias estatuillas más; es normal que su cuarta trabajo sea este año uno de los platos fuertes en el Festival de Toronto.

De Viudas puede decirse que es a la vez una continuación y un desvío. Como sus predecesoras retrata a seres humanos situados en puntos de no retorno, pero su método es distinto. Aquí, McQueen toma material narrativo propio del cine de serie B y lo deconstruye pieza por pieza para convertirlo en un drama trascendente. El resultado es una película a la vez musculosa y sofisticada, de gran elegancia pero increíblemente furiosa; también es pesada y ligera al mismo tiempo, una obra diseñada para entretener pero que a la vez señala males sociales profundos.

Ambientada en Chicago, una ciudad marcada por el contraste entre una mayoría azotada por la violencia callejera descontrolada y una minoría de ricos corruptos, la película se inspira en la miniserie británica de los 80 del mismo título.

La premisa argumental es la misma: tres mujeres se ven obligadas a planear un robo para saldar la deuda dejada por sus maridos, unos ladrones que murieron intentando jugársela al tipo equivocado. El problema es que ninguna de ellas tiene la menor experiencia previa en el submundo criminal. «Cuando yo vi la serie de niño, sentía que nadie me valoraba, y que me veían como alguien incapaz de conseguir nada», explica McQueen acerca de su conexión con la ficción original. «El hecho de ser negro, además, me obligó a luchar contra varios estereotipos en la escuela. Por tanto, me identifico plenamente con las protagonistas de mi película.

Absorbente retrato social

El metraje de Viudas incluye persecuciones por carretera y tiroteos pero, en general, menos escenas de acción de las que quizá cabría esperar. McQueen, sin embargo, compensa esa relativa carencia ofreciéndonos un absorbente retrato social compuesto de políticos ladrones y ladrones metidos en política, de secuaces y traidores y cabezas de turco y, por supuesto, de las heroínas del título. Para estas mujeres tan diferentes, todo está en juego: la libertad y la supervivencia, y también la venganza tanto de los hombres que las abandonaron a su suerte como del sistema mismo.

Mientras va fijando su mirada alternadamente en unos y otros, McQueen se mantiene saludablemente servil a la serpenteante trama, dotando el relato de gran personalidad pero sin dejar que llame la atención sobre sí misma. Eso por un lado significa que Viudas ni alcanza la profundidad emocional de 12 años de esclavitud ni posee la demoledora fisicidad de Hunger y Shame, pero por otro lado no las necesita. Sus ambiciones son más modestas, y eso es particularmente destacable si consideramos que se trata de la primera película de su director en cinco años. «Pero es que venía de hacer tres películas en poco más de cuatro años, y me sentía como una cadena de montaje. Necesitaba un respiro», comenta el británico.

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