El Independiente

Cosas de la Ciudad Inmortal

José Luis Trasobares

Las Cortes de Aragón recurrirán la orden del Ayuntamiento de Zaragoza que elimina el aparcamiento oficial de las Cortes de Aragón ante la fachada de La Aljafería. Los cual planteará a la jueza o juez que se haga cargo del caso un curioso dilema: Siendo la presidenta de la cámara autonómica, Violeta Barba, militante de Podemos, y el alcalde de la Ciudad Inmortal, Pedro Santisteve, lobo de la misma camada... ¿a quiénde los dos habrá de aplicarle una medida cautelar por su sitio? Deduzco que previamente alguien deberá advertir a su señoría que los defensores del polémico parking son todos los partidos serios del parlamento aragonés, mientras que la orden municipal sólo está respaldada por los majaras de Zaragoza en Común... Pues eso.

A mí el tema me deja indiferente. Me preocupa mucho más, estos días que ando de médicos, comprobar cómo se han incrementado las demoras para cualquier análisis o prueba en el Salud. O el desarrollo de las siempre complicadas e impredecibles negociaciones para sacar adelante los presupuestos de las grandes instituciones aragonesas; en particular los de Zaragoza, que por primera vez en mucho tiempo vienen expansivos y majos.

¡Ay, Zaragoza! Aumenta la posibilidad de que su alcalde y varios concejales acaben envirutados por su gestión en Ecociudad. Lo cual pondría de manifiesto dos cosas. La primera, la naturaleza paradójica de la situación, pues ahora se sentarían en el banquillo aquellos que, los muy primos, pretendieron jugar a superhérores justicieros, mientras que previamente nunca nadie puso coto a los estupendos chanchullos que rodearon la construcción y gestión de las depuradoras de vertidos (la de La Cartuja y las del desastroso plan aragonés). La segunda, la habilidad de los munícipes de ZeC para meterse en líos, no resolver nada, dejarse pillar por la competencia, equivocar los objetivos, pensar que la gente les valora por todo ello y, en consecuencia, empeñarse en tropezar mil veces en la misma piedra.

Hoy, nada que decir de Cataluña. ¡Uf!, que a gusto me he quedado.

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