El Independiente

¿Drogas? Se lo explico mejor

José Luis Trasobares

Como suele ocurir cuando uno se mete en harina, los de un lado y los del otro se mosquean. Por mi opinión de ayer sobre el folleto municipal sobre las drogas me han dado p’al pelo. Tal es así que me gustaría precisar algunas cosas, y luego ya cada cual... Por mí no se contengan.

Insisto en que el folleto no publicita las drogas. Ofrece información bastante objetiva, aunque enfoque la cuestión desde perspectivas discutibles por insuficientes o demasiado simples. Su obvia conclusión es que sería mejor legalizar los productos ahora perseguidos. Lo cual se apoya (aunque el folleto no profundice en ello) en el hecho que, regularizando la producción y venta de productos psicoactivos de uso recreativo (como ya ocurre con el alcohol y el tabaco), se rompería el criminal negocio del narcotráfico reduciendo o haciendo desaparecer sus perversas secuelas: crimen, violencia social, corrupción política y financiera, destrucción de los valores positivos... y, en última instancia, la movilización por los países más afectados de unos oscuros aparatos represivos que además no han evitado (más bien lo contrario) que la droga siga en la calle.

Desde que Reagan declaró la guerra a los cárteles mexicanos y multiplicó la actividad de la CIA y la DEA más allá de Río Grande, todo ha ido a peor, a mucho peor. Esa guerra es inútil y sus efectos absolutamente indeseables. Mientras (por aquello de qué es droga y qué no), la propia industria farmacéutica estadounidense inundaba el mercado de productos recetables (analgésicos opiáceos) que han contribuido a relanzar la demanda de heroína en el mercado ilegal. O sea, ojo con el tema.

Pero lo peor del folleto han sido los equívocos respecto a su uso. ¿A qué vino repartirlo en los centros cívicos? Estaba cantado que sería utilizado para sostener la campaña contra ZeC. Lanzarlo sin más (en vez de mejorar su contenido y usarlo como material auxiliar en charlas o entrevistas) era ponérselo en bandeja a la oposición, sin obtener a cambio nada tangible, porque además 650 ejemplares (¡650!) son una gotita en el mar. Así de sencillo.

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