El Independiente

Mujeres, pensionistas, jóvenes...

José Luis Trasobares

Tampoco se había visto cosa igual en un 8 de Marzo. Ni siquiera muchos años atrás, cuando las reivindicaciones feministas formaban parte de los programas de ruptura democrática. La inmensa y generalizada movilización de ayer carece de precedentes.

El caso es que, hace ahora un año justo, oí hablar a unas colegas (periodistas) argentinas de la convocatoria de huelga de mujeres que se acababa de lanzar en varios países de América Latina. Jamás supuse en aquel momento que un llamamiento semejante cristalizaría en España con la incidencia, la convocción y el colorido de este 8-M histórico.

Esta vez, a las izquierdas políticas y sindicales (escamadas del despiste que sufrieron cuando el 15-M) les faltó tiempo para sumarse a las filas de la insurrección femenina. Mientras, PP y Ciudadanos (¡ay, amigos, cómo les canta a los de Rivera el pelo de la dehesa conservadora!) afrontaban el trance con explicaciones y argumentarios tan huecos que resultaban patéticos, penosos. Bien saben las derechas que en materia de movimientos sociales no está todo dicho ni el modelo quincemayista está amortizado. Nuevos colectivos relevan a la evanescente clase obrera: las mujeres, los jóvenes, los jubilados. La exigencia, por parte de estos grupos, de ingresos dignos, oportunidades, mecanismos de participación democrática e igualdad desafía la implacable lógica de un sistema que sigue siendo capitalista pero dejó atrás el fordismo para cabalgar a lomos de la revolución tecnológica hacia una especie de medievo posmoderno.

En Moncloa y la calle Génova están inquietos, muy preocupados. Ya les dije que a Rajoy se le estaba poniendo cara de susto y sus juegos de palabras han derivado en risibles trabalenguas. Inés Arrimadas aparecía incómoda y enfurruñada en los recientes debates sobre la situación de la mujer, porque ya no podía hablar de lo suyo: Cataluña. El 8-M ha sonado en España como un gong que advierte la llegada de nuevos fenómenos sociopolíticos cuyas consecuencias nadie se atreve a predecir.

Todo muy interesante y estimulante. ¡Viva el empoderamiento!

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