MAYTE PÉREZ Consejera de Educación del Gobierno de Aragón

«Me preocupan las repeticiones en Primaria. Hay que reflexionar»

La consejera de Educación del Gobierno de Aragón, Mayte Pérez, atiende a EL PERIÓDICO con motivo del inicio del curso escolar en la comunidad. Un total 109.279 alumnos se incorporan hoy a las aulas en las tres provincias en un septiembre que se presenta con menos niños y niñas en Infantil y más escuelas rurales abiertas.

La consejera de Educación, en un rincón del Palacio de la Aljafería, sede de las Cortes de Aragón.
CHUS MARCHADOR
Jorge Oto

–Comienza el último curso de la legislatura. ¿Tiene la sensación de que podría ser el último también como consejera de Educación?

–Va a ser el último como consejera esta legislatura, pero no el último curso que preparemos. Las elecciones serán en mayo y, si para entonces, no hemos preparado el curso siguiente, mal habremos hecho. A la hora de hacer balance, me gustaría recordar que, en la primera etapa de la legislatura, la educación estaba en una situación grave y nosotros tratamos de parar los recortes porque creemos que en educación no se puede recortar. Nuestros esfuerzos se centraron en intentar recuperar la educación como derecho en igualdad de condiciones y de oportunidades. Por tanto, esta legislatura está basada en eso y en el inicio de un camino basado en un nuevo modelo educativo. Y espero que así lo valore la ciudadanía con su voto. Es un proyecto de largo recorrido que no se hace en cuatro años y más teniendo en cuenta esa gravedad de la situación del sistema educativo a la que me refería antes. Hay, en todo, caso, mucho trabajo y muchos proyectos por delante.

–¿Esas dificultades suponen un desgaste excesivo o se siente con fuerzas para continuar?

–Me siento con fuerzas para acabar la legislatura y seguir lanzando un mensaje de esperanza y de futuro a los ciudadanos, independientemente de que yo esté o no en un futuro Gobierno que decidirán los ciudadanos. El mejor aval que puede tener un político es estar medianamente tranquilo y con la sensación de deber cumplido por haber materializado los compromisos adquiridos con la ciudadanía. Y nosotros estamos en disposición de hacerlo. El plan estratégico que presentamos en el Gobierno dice que estamos en casi un 90% de cumplimiento, así que creo que vale la pena y es urgente trabajar intensivamente como lo estamos haciendo. Hemos puesto los cimientos para recuperar la educación como eje básico de cualquier política y para lanzar un modelo del siglo 21, con la igualdad de oportunidades y la calidad en el tuétano del propio sistema.

–Aragón ha recuperado el nivel de inversión en educación previo a los recortes. ¿Ha costado más o menos de lo previsto?

–Eso es una apuesta política. Cuando hablamos de presupuestos y políticas ejecutivas debemos tener claro que eso requiere de un compromiso político y un proyecto que lo avale. A veces se critica a los políticos que sus mensajes y discursos no van acompañados por los presupuestos, pero nosotros, con el presidente a la cabeza, siempre hemos tenido claro que la educación, la investigación o la innovación son fundamentales y eso se ha visto reflejado en los presupuestos. Es cierto que estamos en un escenario político difícil, pero siempre se ha priorizado la educación, incrementar los presupuestos y hacer un esfuerzo.

–¿Prevé un curso con mayores complicaciones ante la cercanía de las elecciones?

–Creo que la vigilancia estrecha la hemos sufrido a lo largo de toda la legislatura. Así lo dicen las hemerotecas o las actas de sesiones en las Cortes, con cantidad de comparecencias mías y de otros miembros del departamento. La educación, a expensas de ese pacto social que me creo y que promoví, está constantemente en la agenda diaria. Cuando llegan las elecciones, es verdad que todo está más cargado de bombo, como decimos en Teruel. Será un año con la tensión lógica y se magnificarán pequeños defectos, pero estaremos ahí para cometer los menos posibles.

–Hábleme de espinas clavadas. ¿Le quedan asignaturas pendientes? ¿Quizá la gratuidad de los libros de texto?

–Hay muchas cosas que hacer. Hemos llevado a cabo lo más importante, pero esto es un proyecto de continuidad. Contamos con la complicidad de la comunidad educativa en cuanto a centros y familias, pero insisto en que aún queda mucho por terminar. Se ha diseñado el modelo y falta desarrollarlo. En cuanto a la gratuidad, este mes se publicará la orden y el curso que viene vamos a fijar claramente el modelo que queremos. No podíamos contar con 20 millones de euros para libros gratis. Era imposible y , además, me parecía una irresponsabilidad porque hay recursos que se pueden aprovechar. Cuando el PP decidió ahorrar a costa de la educación, las familias se pusieron a la tarea en colaboración con los centros y ya existe un banco de libros base que aprovechar para la creación de uno general. Me gustaría contar con ese pacto social y educativo que encargué al Consejo Escolar, renunciando a la legitimidad que tenía como consejera para hacerlo para no dar la excusa fácil de que fuera denostado por ideología, pero insisto en que estoy absolutamente satisfecha con ese documento y hemos aportado gente muy válida a la comisión creada en las Cortes para abordar su debate. Me gustaría que fuéramos capaces de entendernos.

–¿Cree que eso es algo que cada vez se adentra más en el terreno de la utopía?

–Es posible que no se den las circunstancias idóneas para ello y tampoco ayuda la polarización del debate. Nos hemos visto en el centro y hemos tratado de que no se rompa la cuerda. Quizá ha habido errores estratégicos ajenos a nosotros y no hemos podido sujetarla del todo y se ha generado un conflicto más político e incluso mediático que real, pero estaremos ahí para seguir intentándolo.

–Las cifras de abandono escolar han bajado en Aragón hasta situarse por debajo de la media, pero sucede lo contrario con las repeticiones de curso en Primaria, con los datos más elevados del país. ¿Le preocupa?

–La evaluación tiene que ser continua y aún no hemos terminado la evaluación del sistema que estamos llevando a cabo. En la evaluación PISA, los datos revelan que, aunque aún se está valorando cursos LOE, estamos mejorando muchísimo. Somos la quinta comunidad y estamos por encima de la media estatal, mientras que en abandono estamos tres puntos por debajo de lo que estábamos cuando llegamos y dos inferior a la media. Son indicadores que nos marcan que estamos en la buena dirección. Pero, efectivamente, me preocupan mucho las repeticiones. Creo que se es especialmente exigente con los alumnos o, al menos, más exigentes que otras comunidades. Tenemos que abordar este asunto con las organizaciones sindicales para hacer una reflexión. Y ahí entra una estrategia que estamos poniendo en marcha y que abordaremos con ellos.

–¿Se plantea el departamento la opción de suprimir las repeticiones?

–Las decisiones las tomamos desde el departamento tras escuchar a toda la comunidad educativa. Hay expertos que sostienen que las repeticiones no sirven para nada y que encarecen el sistema educativo... La educación es una inversión siempre que se gestionan bien los recursos y es necesario buscar una explicación de lo que está pasando y por qué hay tantos repetidores porque luego PISA nos demuestra que son buenos alumnos.

–¿Reducirá el horario lectivo del profesorado?

–Hay que agradecer la responsabilidad y el compromiso de los sindicatos, lo que nos ha permitido mejorar las condiciones laborales. Tenemos la comunidad con menos alumnos por aula y eso también beneficia al docente al poder dar clase en mejores condiciones. Pasamos ya de 21 a 20 horas y estamos en negociación para volver a la situación previa a la llegada del PP.

–Dicen los orientadores que la DGA frena informes de detección de alumnado con necesidad de apoyo específico. ¿Es así?

–Si hablamos de calidad en igualdad de condiciones tenemos que partir todos con las mismas reglas del juego en cada centro. Y si en algunos se concentra alumnado con necesidades especiales y en otros existe un colectivo absolutamente normalizado, todo eso puede influir en la decisión final de una familia. No partimos con las mismas reglas del juego y acabar con esta situación de concentración de alumnado en esa especie de centros gueto ha sido una obsesión para nosotros. Hemos llevado a cabo medidas para intentar paliar esto. Se han firmado convenios con los ayuntamientos de las capitales de provincia, especialmente en Zaragoza, para ayudarnos a detectar este alumnado. Además, hemos impuesto un porcentaje mínimo obligatorio de reserva de plazas para este alumnado y eso ha hecho posible repartir a esos más de 900 escolares llegados fuera de plazo. No es una cuestión fácil, pero tenemos que insistir más en la colaboración con los ayuntamientos. Nadie había hecho absolutamente nada hasta ahora y nosotros estamos tomando medidas.

–¿Se siente especialmente orgullosa de las actuaciones hacia la escuela rural?

–Estoy satisfecha porque, cuando hablamos de igualdad de oportunidades, de derechos o de despoblación, también estamos hablando de mantener los servicios públicos de calidad. Porque no hay dos niveles en la educación de Aragón y nosotros apostamos por un modelo de calidad también en el medio rural y, para ello, una escuela ha de estar abierta porque, cerrada, incrementa los problemas de un pueblo. Una escuela atrae gente y evita que otros se vayan. Esto también es voluntad política. Hay opciones políticas que son más urbanitas y que exponen donde hay más gente, pero nosotros siempre hemos tenido muy presente el medio rural. Este curso mantenemos 47 escuelas rurales abiertas y más de un centenar a lo largo de toda la legislatura. Además, el nuevo modelo de bilingüismo BRIT, que supone la impartición de al menos un 35% del tiempo lectivo en lengua extranjera, se extiende este año a 25 centros más y, de ellos, 17 están ubicados fuera de las tres capitales de provincia. Cualquier persona tiene derecho a una educación de calidad independientemente de dónde viva.

–A lo largo de la legislatura se han abierto debates que nunca antes se habían abordado, como respecto a la jornada continua o los deberes. ¿Cuál es el siguiente?

–La educación, lejos de ser una amenaza, es una oportunidad y una fortaleza si se sabe canalizar el debate. Pero tenía que haber una administración que abriera esa vía. Lo hicimos con los tiempos escolares, la innovación y los deberes, pero quedan muchos debates. En Secundaria, en el calendario escolar... pero, en este sentido, siempre digo que no me voy a comprometer a algo que no puedo cumplir. Y creo que, ahora mismo, el contexto y la situación política no acompañan para abordar el debate del calendario escolar. Además, creo que puede tener efectos colaterales, porque el calendario escolar al margen del laboral, no sé si tiene mucho sentido,. En cualquier caso, estamos abiertos a abordar muchos debates, pero con responsabilidad y tratando de ser la parte que equilibre tantos intereses en todos los ámbitos.

–¿Sueña?

–Sueño con que las familias confíen en el sistema educativo, como yo confío y valoro el esfuerzo diario de las asociaciones de madres y padres, los equipos directivos y los profesores. Me gustaría que el inicio de curso transcurriera con normalidad y sueño con que tengamos un sistema educativo que garantice la igualdad de oportunidades y sea vanguardia y referente a nivel nacional e, incluso, también internacional.

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