Jornada de paro femenino

«No he sentido machismo en la Policía»

La inspectora Gambón, ayer, en las dependencias de la Policía Nacional.
SERVICIO ESPECIAL

L. M. GABÁS

Beatriz Gambón Darquié, inspectora y delegada provincial de Participación Ciudadana de la Jefatura Superior de Policía. Este departamento se dedica a la prevención e implementación de planes de la Secretaría de Estado de Seguridad en materias como el acoso escolar, violencia de género, delitos de odio, medidas de seguridad para personas mayores, comercio y turismo seguro.

–¿Cómo es el día a día de una mujer en el seno del Cuerpo Nacional de Policía, muy masculinizado?

–La vida es totalmente normal, nunca me he sentido discriminada. Siempre he tenido un buen trato con mis compañeros y con mis superiores. Cada uno tiene un perfil específico y trabaja en él, sin haber distinción por cuestión de género. Antes de estar destinada en Participación Ciudadana estaba en la Comisaría General de Información y tampoco noté diferenciación en el trato por ser mujer.

–Pero para acceder al cuerpo usted tendría un trato diferente al de hombres...

–Es en lo único en lo que una mujer y un hombre que es Policía Nacional se diferencia y, en realidad, de forma minúscula puesto que solo es en las pruebas físicas. Los hombres corren dos kilómetros y las mujeres uno. También hay una prueba de dominadas en la que los hombres hacen flexiones con extensión pura y nosotras hacemos una suspensión en barra. Pasé siete pruebas, todas eliminatorias, igual que los hombres.

–¿Había muchas mujeres en su promoción?

–Seríamos un 20% de mujeres y el trato entre nosotros y de los profesores a nosotros siempre fue respetuoso. Jamás nos sentimos inferiores y ahora tampoco puesto que cobramos igual hombres que mujeres.

–En el Ejército se han denunciado en los últimos meses varios casos de acoso y abuso sexual. ¿Sufrió usted alguno o alguna de sus compañeras?

–No y si lo hubiera visto o padecido lo hubiera denunciado, es un delito y tenemos vocación de perseguirlos vengan de donde vengan. Llevo 17 años en este cuerpo y jamás he visto nada así. No veo machismo ni lo he sentido.

–¿Observa usted un cambio generacional con un aumento de la presencia de mujeres?

–Nací en democracia, pero sí es verdad que cada vez somos más mujeres. Ahora hay muchas comisarias, algo que cuando entré no sucedía. Esto significa algo muy importante puesto que hay mujeres que forman parte de la Junta de Gobierno de la Policía. Antes era un cuerpo masculino totalmente y ahora llegamos a la cabeza. Al final somos todos compañeros y formamos una familia. Estamos llamadas a ser más. Esto va por méritos. Nos ha costado llegar, pero hay una normalidad de sexos. Yo tengo a nivel jerárquico hombres por debajo y la relación es la lógica.

–¿Está más cerca la posibilidad de una jefa superior de la Policía?

–No solo es un deseo, es que llegará pronto. Ya hay una comisaria general.

–Pero hay unidades en las que hay más mujeres que hombres. ¿A qué se debe?

–Responde a las sensibilidades, al final intentamos elegir las unidades de Policía en las que más podemos aportar. Es verdad que, por ejemplo, en la Unidad de Familia y Mujer (UFAM) hay muchas compañeras, y las jefas son mujeres, pero también es porque muchas maltratadas necesitan a una mujer que les escuche. No obstante estamos en cualquier grupo policial, sin ir más lejos la jefa de la Brigada de Policía Científica de Zaragoza es mujer.

–¿Cree que debe haber cuotas en la Policía?

–No. Todos aportamos un valor al cuerpo más allá de ser hombre o mujer. Es verdad que hay momentos en los que nuestra carrera profesional puede verse frenada en el momento de la maternidad, pero luego todo retoma el mismo ritmo que el de los compañeros. Cambiamos de destino para adaptarnos a ese momento, pero luego volvemos a los puestos a los que estábamos. Es normal que si trabajas en la Unidad de Prevención y Reacción (UPR) salgas de los servicios operativos en la calle por un tiempo.

–Si no fuera policía. ¿Haría huelga?

–Trabajo por la igualdad día a día, y hoy no haré huelga

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