El 75% de los delegados aragoneses apoyó a Rubalcaba, pero todos tratan de mostrar un ambiente de unidad Las palabras de Belloch molestaron, más por la forma
07/02/2012 M. VALLÉS / D. LÓPEZ
Aragón acudió al congreso federal en libertad. Javier Lambán lideró a todos los delegados, se reunió con ellos y no marcó ninguna línea a seguir. Cada uno podía hacer lo que quisiera. Él tampoco expresó ninguna preferencia. Aunque quedaba claro que la comunidad era más próxima a Alfredo Pérez Rubalcaba.
Fuentes del partido calculan que en torno al 75% de los delegados aragoneses apoyaron a Rubalcaba, la mayoría de los zaragozanos y de los turolenses. En Huesca posiblemente hubo más respaldos para Carme Chacón. Pero ayer nadie se atrevía a decir nada. Y mucho menos los que votaron a favor de la candidata perdedora. Esos prefieren permanecer en el anonimato, claro.
Pero los que apoyaron a Rubalcaba no estuvieron mucho más locuaces. Se mostraron confiados en que el nuevo secretario general sepa cambiar el rumbo del partido y hacer frente a un Partido Popular cada vez más afianzado en el poder. Tampoco se valoró la posición que Aragón tiene ahora en el ámbito nacional del PSOE. Aunque es evidente que la salida de Marcelino Iglesias de la secretaría de Organización supone un importante paso atrás. Pese a ello se recordó que la comunidad no había contado con miembros en la ejecutiva hasta el 2000. Fue precisamente Iglesias el primero en incorporarse al máximo órgano del partido. Luego le siguieron en el 2004 Eva Almunia y Lucía Gómez, en el 2008 de nuevo Almunia y Pilar Alegría y ahora Carlos Pérez y Marcelino Iglesias.
Así que Aragón vuelve a la normalidad. Alcanzar la secretaría de Organización era algo impensable, ganara quien ganara, argumentan en el PSOE. Hay que tener en cuenta que la comunidad cuenta con 47 delegados y que el funcionamiento interno de cuotas regionales no da demasiado margen para las sorpresas.
¿Y cómo se traduce el resultado al Ayuntamiento de Zaragoza? Ahuyentando fantasmas. Así lo evidencian las tres horas y media del viaje de vuelta en el AVE, que transcurrieron en un tono cordial. No había bandos. Incluso Carlos Pérez Anadón y el alcalde Juan Alberto Belloch conversaron amigablemente en la cafetería.
Pero siempre es una calma tensa. Sobre todo después de las palabras que Belloch le dedicó a Rubalcaba y a su nueva Ejecutiva, tachándola de sectaria. Eso molestó mucho, a miembros destacados de Ferraz y a sus compañeros de la delegación aragonesa. Más que lo que dijo, que lo hiciera antes de que se pronunciara el propio Rubalcaba. Ni siquiera Chacón había hablado.
Pero no habrá disputas por la Alcaldía. Belloch ya ha dejado claro que no se va a marchar. Por mucho que algunos colegas piensen que cada día que pasa el PSOE pierde votos con él.
Mientras, algunos hacían una lectura distinta: que ser un vocal en una Ejecutiva de 38 no es para tirar cohetes y solo servirá para allanar el camino a Lambán. Pero en la plaza del Pilar seguirá mandando el mismo. Pese a quien pese.