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Aferrados con uñas y dientes a lo insostenible

JOSÉ LUIS Trasobares GavínJOSÉ LUIS Trasobares Gavín
30/05/2010

 

España atraviesa una crisis económica y política a la vez. A estas alturas, cualquier persona con un poquito de agudeza ya percibe que dicha crisis se encamina hacia una salida (o como quieran ustedes llamarlo) que se caracterizará: a) por la hegemonía política de la derecha en casi todos los ámbitos y en todo caso por una victoria aplastante de los argumentarios y las tesis ideológicas neoconservadoras, b) por unas reformas en los terrenos financiero, laboral, fiscal y en los servicios públicos destinadas a generar nuevos recursos y un nuevo reparto de los mismos (más para los de arriba, menos para los de abajo).

No sé cómo verá Zapatero todo esto, pero en Aragón (en general) y en Zaragoza (en particular) sus correligionarios y aliados (PSOE-PAR) aún no se han enterado de lo que hay. Belloch está dispuesto a ir a los tribunales si no le dejan seguir ampliando la deuda. Los oficiosos de rigor interpelan a los habituales pesimistas y cenizos para argumentarnos obviedades: que Madrid tiene una deuda per cápita muy superior a la cesaraugustana y que la Comunidad Valenciana nos deja muy atrás en lo que a débito autonómica se refiere (y tanto allá como acá gobiernan los del PP, je, je).

O sea, más madera, que es la guerra. Pero nadie con dos dedos de frente entiende cómo nuestros jefes directos permanecen anclados en la insostenibilidad. ¿No tomaron lecciones de las charlas y las soflamas que forman parte del presunto legado de la Expo? ¿No se han enterado de que Aragón está sufriendo la crisis con porcentajes relativos de destrucción de empleo y otros retrocesos que encabezan los ránkings de España? ¿No salen a la calle para ver pisos vacíos por doquier? ¿No recorren esos polígonos comerciales e industriales públicos, semipúblicos y privados donde desfilan las naves vacías cada una con su rótulo de "se vende o se alquila"? ¿No caen en la cuenta de que sus optimistas augurios de hace tan solo cinco años (sobre crecimiento demográfico, sobre desarrollo urbanístico, ¡sobre las cuentas y el parné!) se han quedado en agua de borrajas?

Belloch quiere hacer ya un palacio del hielo en Zaragoza (como si no tuviésemos bastante con el que se hizo en Jaca) y asegura que la mitad de los costes de su candidatura olímpica serán apoquinados por empresas privadas. ¿Qué empresas, excelencia?, ¿las mismas que iban a pagar la post-Expo? Jerónimo Blasco insiste en el tema de los famosos barquitos, cuando hasta los siluros saben que tal empeño ha sido un fiasco empezando por el azud de marras, cuya realidad actual da la razón de todas-todas a quienes auguraron que la lámina de agua nunca podría superar cierto nivel ni llegar hasta Ranillas.

¿Tan difícil es aterrizar sobre la realidad?. ¿Tan enganchados estamos a nuestra autestimosa y peculiar Matrix?