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Barnes novela el ´Dreyfuss´

El escritor recupera en ´Arthur & George´, una polémica judicial que protagonizó Conan Doyle.

 

ERNEST ALÓS BARCELONAERNEST ALÓS BARCELONA 03/02/2007

Julian Barnes, autor entre otras obras mayores de la breve Una historia del mundo en diez capítulos y medio, reparó un día en que apenas había leído unos párrafos sobre un episodio mítico, la condena, reivindicación por parte de Émile Zola y tardía rehabilitación de un oficial judío que pasó a la historia como el caso Dreyfuss. En el primer libro que abrió para ilustrarse encontró una sorpresa: entre 1903 y 1907, el Reino Unido había vivido un caso similar, con una acusación falsa basada en prejuicios raciales y un literato, Arthur Conan Doyle, erigido en defensor de la justicia.

Este es el origen de Arthur & George (Anagrama), la recreación novelada de relación del creador de Sherlock Holmes con el abogado de origen indio George Edaji, condenado a seis años de prisión por destripar animales y enviar anónimos amenazantes.

Barnes, que presentó recientemente su libro en Barcelona, finalista del Man Booker Prize, aclaró que ni la participación de Arthur Conan Doyle ni su pasado como escritor de novelas detectivescas bajo pseudónimo le decidieron a escribir el libro. Más bien la circunstancia de que "se trataba de unos hechos que fácilmente pueden volver a suceder en la Inglaterra contemporánea" y de que hubiesen caído en el olvido.

Barnes repasó con su particular sentido del humor las diferencias entre los casos Dreyffus y Edalji: "El francés quizá sea más recordado porque trata de una traición y el inglés, de mutilación de animales. Pero a los ingleses quizá les impacta más la mutilación de animales que la traición. Un traidor de la alta sociedad pagado por Moscú era conservador de las colecciones de la Reina y cuando el tema salió a la luz siguió siéndolo. Seguramente si hubiese mutilado los cogí de la Reina lo hubiesen echado a patadas".

Pero lo más inquietante quizá sean las comparaciones con el clima de tensión étnica del Reino Unido. Por un lado, los prejuicios que siguen vivos en los cuerpo policiales. Inicialmente, Barnes planteó el libro como un relato paralelo con un hecho contemporáneo, la muerte de un inmigrante caribeño calificada de suicido e investigada por un sobrino, que apareció también ahorcado, por lo que la policía que concluyó que quitarse la vida "era un hábito de la familia".

Por otro lado, el papel público del escritor: "Entonces se produjo un gran revuelo en los diarios y hoy sucedería lo mismo. Pero los escritores han perdido el poder de influir en el poder con sus críticas. Si hoy me plantara ante Blair y dijera que la guerra de Irak es una estupidez, no me harían caso".