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Ciencia para el rescate en condiciones adversas

El Grupo de Tecnología en Entornos Hostiles (GTE) del I3A desarrolla ingenios que facilitan la intervención en emergencias.

F. M. H.F. M. H.
18/11/2010

 

Hace trece años, un grupo de investigadores de diversas especialidades se unieron por un interés común, el montañismo y la espeleología, y decidieron comenzar a investigar aplicaciones relacionadas con el salvamento y socorro en estas complicadas condiciones. Se formó así el Grupo de Tecnología en Entornos Hostiles (GTE), perteneciente al I3A de la UZ, que hoy reparte sus investigaciones entre el Campus Río Ebro y el Parque Tecnológico Walqa. Desde entonces, han colaborado con diversas instituciones y grupos que trabajan en el ámbito del rescate --Guardia Civil, Espeleosocorro Aragonés, Protección Civil...-- que han expuesto los problemas existentes, y los miembros del grupo han desarrollado las soluciones.

Así sucedió por ejemplo en el caso de la radio a bajas frecuencias, que Siemens comercializó con el nombre de Tedra. Como explican José Luis Villarroel y José Antonio Cuchí, dos de los líderes del grupo, se encontraron con el problema de las comunicaciones en túneles y cuevas, ya que la radio convencional no puede penetrar en las capas de roca. Como explicaba Cuchí, "solo hay que pensar en cuando vamos en el coche escuchando la radio y nos metemos en un túnel".

Pues bien, el grupo tomó la tecnología ya existente para este tipo de comunicaciones en entornos disipativos, como la que utilizan los militares para comunicarse con los submarinos, y la adaptó para su uso en entornos confinados como las cuevas y las minas. El grupo desarrolló un equipo de radio de baja frecuencia, capaz de atravesar la roca, basada en tecnología digital que por programación permite cambiar diversos parámetros tales como la frecuencia para utilizar la banda que menos interferencias tenga en cada caso.

El trabajo en este equipo evolucionó para conseguir también la transmisión de datos a baja frecuencia, para transmitir, por ejemplo, el resultado de un electrocardiograma en un supuesto de rescate con telemedicina. "En la emisión analógica de la radio para voz, el oído humano puede captar matices en una transmisión ruidosa, pero en el caso de los datos la transmisión ha de de mayor calidad y requiere de codificaciones para la detección y corrección de errores", ilustraba Cuchí. El sistema se ha probado experimentalmente, pero no ha tenido desarrollo comercial.

ROBOTS

El grupo trabaja también en robótica, concretamente en las comunicaciones de robots de rescate en estos entornos. Han desarrollado algoritmos de navegación y autolocalización de estos robots, para que sepan dónde se encuentran, por ejemplo, en un túnel con heridos atrapados. Han desarrollado sistemas de enlaces inalámbricos para comunicar estos robots entre sí y con los encargados del rescate. "El problema --explica Villarroel-- es que dentro de la tierra la comunicación se pierde muy pronto, así que hemos desarrollado un sistema por el cual algunos de los robots actúan como repetidores de la señal, formando una cadena que puede alcanzar grandes distancias bajo tierra".