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Ansó.

Cientos de visitantes en el desfile del Día del Traje

Los vecinos del municipio lucieron las prendas de sus antepasados.

 

EL PERIÓDICOEL PERIÓDICO 31/08/2009

Las calles de Ansó volvieron a mostrar ayer su imagen más colorida con motivo de la Exaltación del Día del Traje Ansotano. Como todos los últimos domingos de agosto, familias enteras recuperaron las ropas de sus antepasados para mostrar a vecinos y visitantes la riqueza del atuendo. Estos peculiares maniquís por un día se dejaron ver hasta con quince modelos diferentes: había vestidos de viuda, trajes de bautizo y de labor...

Cientos de personas acudieron a una de las fiestas de mayor atracción de la comarca, con casi 40 años de tradición. Conscientes del interés que despierta la cita, el Ayuntamiento de Ansó aprovechó para inaugurar la nueva Oficina de Información y Turismo de la localidad, que ha sido ampliada ocupando el espacio de la antigua biblioteca.

La fiesta fue declarada de Interés Turístico en el año 2004 y desde entonces se celebra siguiendo un fiel protocolo. El desfile da comienzo al mediodía, y allí puede contemplarse con detalle y en todo su esplendor la belleza del traje tradicional de la zona. Posteriormente, se celebra una misa.

El traje tradicional es junto con el dialecto ansotano el más valioso legado que conserva la localidad oscense gracias a su originalidad. Se trata de un atuendo de origen íbero. El traje del hombre se compone de calzón, albarcas, abrigo, zurrón y gorro de medio queso sobre el cachirulo o pañuelo coronario, como traje de pastor.

LA VESTIMENTA
Cuando acudían a la iglesia y para los días de fiesta, el calzón se tejía en terciopelo azul oscuro y se combinaba con un jubón de bayeta roja, faja de estambre y chaleco azul. Como abrigo portaban un gabán sin mangas de color pardo.

En cuanto a la mujer, vestía uno o dos largos sayales de lana verde o basquiña, camisas de abombadas mangas y de altas gorgueras, capotillo o manteleta y un bancal de paño negro para acudir a la iglesia. El traje de los días de fiesta todavía era más llamativo gracias a los encajes o espiguillas, la plata (medallas, crucifijos, relicarios) y el sofocante (gargantilla de terciopelo negro).

Para quienes no tuvieron la oportunidad de ver ayer en directo el desfile de trajes, el Museo Etnológico de la iglesia les abre sus puertas durante el resto del año. Allí permanecerán expuestos hasta el próximo año.