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INVESTIGACIÓN POR UN PRESUNTO PARRICIDIO EN RICLA

El ADN descarta que la descuartizada de Cadrete sea la mujer del sospechoso

El código mitocondrial de los restos no coincide con el de la hija. El juez ordena practicar nuevas pruebas para tratar de identificarlos

 

Dos agricultores hallaron en esta chopera los restos humanos ocultos en dos bolsas. - Foto: NURIA SOLER

E. BAYONA
11/11/2012

El caso del cadáver descuartizado que dos agricultores hallaron en Cadrete ha dado un vuelco: los resultados preliminares del cotejo del ADN mitocondrial de los restos óseos con el de la hija de Antonio Losilla Morales y Pilar Manuela Cebrián Embid ha dado negativo. Esta prueba indica que los restos óseos de la mujer descuartizada no corresponden a la madre de la niña, cuyo padre lleva doce días ingresado en la cárcel de Zuera como presunto autor de su asesinato y el posterior descuartizamiento.

El titular del Juzgado de Violencia contra la Mujer número 2 de Zaragoza ha ordenado practicar nuevas pruebas de ADN para tratar de esclarecer si los restos óseos pertenecen, o no, a la madre de la muchacha y esposa del sospechoso, explicaron fuentes conocedoras de las pesquisas, que siguen declaradas secretas.

Por el contrario, el cotejo del ADN de la chica con el de su padre sí ha dado positivo. Eso confirma que la joven es hija de Losilla a la vez que indica --a salvo de que los nuevos análisis señalen otra cosa-- que no desciende de la mujer descuartizada. La cual, por consiguiente, no sería Pilar Manuela, la esposa del imputado.

Las pesquisas apuntaban indiciaramente --por el análisis dental y una señal en un hueso-- a que los restos que los agricultores hallaron en una chopera de Cadrete el 22 de octubre pertenecían al cadáver de Pilar Manuela.

 

ENREVESADO Los primeros resultados del ADN enrevesan la ya de por sí compleja investigación que están desarrollando el Cuerpo Nacional de Policía, que inició las pesquisas tras la desaparición de la mujer, y la Guardia Civil, en cuya demarcación aparecieron los restos.

Losilla, que mantuvo una actitud firme durante las cinco horas de interrogatorio ante el juez, negó constantemente que hubiera matado a su esposa. La Policía, sorprendida por el hecho de que tardara veinte días en denunciar la desaparición de su mujer, andaba tras su pista desde el inicio de las pesquisas. Y, durante el registro de su casa en Ricla, en presencia de la Policía y el secretario judicial pero sin la asistencia de su abogado --el penalista Javier Notivoli--, confesó haberla descuartizado --luego se desdijo-- tras encontrarla muerta en su casa, donde murió, dijo, al caerse por la escalera. Los investigadores hallaron restos de un fluido que podría ser sangre en el garaje.

 

MITOCONDRIOS El cotejo del ADN mitocondrial es la principal técnica que los forenses utilizan para identificar relaciones materno-filiales. Las células humanas tienen dos tipos de ADN (ácido desoxirribonucleico): nuclear y motocondrial. El primero contiene la información genética del individuo y el segundo, procedente de los mitocondrios del óvulo y del que hay miles de copias en cada célula, se transmite sin sufrir alteraciones de la madre a sus hijos.

En este caso se cumplían por completo los requisitos que necesitan los expertos en biología molecular. Las muestras de mayor fiabilidad que pueden extraerse de un cadáver se localizan en los dientes y el fémur --la pieza más dura y la de mayor volúmen del cuerpo, respectivamente--, y se da la circunstancia de que las bolsas con restos halladas en Cadrete contenían la cabeza de una mujer y un fémur. Los códigos de ADN mitocondrial de sus células se cotejan con el extraído de los supuestos descendientes --en este caso, la hija del detenido--, que suelen donar muestras biológicas de saliva o de sangre.