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El Independiente

Revelaciones del ortofotomapa.

JOSÉ LUIS TrasobaresJOSÉ LUIS Trasobares
23/11/2009

 

El pasado jueves este diario adjuntó a su edición en papel el primero de una serie de ortofotomapas que nos mostrarán distintos lugares de Aragón a vista de satélite. Es fantástico que los periódicos regalen a sus lectores este tipo de productos de neto carácter editorial y claramente informativo, en vez de los cachivaches y las chorradas que utilizan a veces como gancho. Y el mapa que abrió fuego, con un espléndido plano real de Zaragoza y sus alrededores, informaba a la perfección de lo que pasa y puede pasar con la capital de Aragón. Es más, recomiendo tenerlo a mano para usarlo como guía a la hora de entender el urbanismo presente, los proyectos del inmediato futuro, los convenios urbanísticos que habrán de venir y sobre todo los afanes que rodean a Expo Paisajes, el presunto nuevo campo de fútbol, la segunda estación del AVE y otros sucesos de actualidad. Sin el ojo del satélite hay cosas que no se acaban de entender, pero desde su perspectiva... ¡Uy, madre!

Por ejemplo, no es difícil llegar a la conclusión, con el ortofotomapa delante, de que desarrollar ya Arcosur ha sido una barbaridad y un despropósito. Esa zona extiende demasiado la superficie urbana (lo que encarece automáticamente todos los servicios) y resulta muy excéntrica. En el Sur ya se ha llegado más allá de los límites lógicos... por eso ahora las miradas y los intereses giran hacia el Este. Allí, véanlo, hay una franja de terreno entre la ciudad consolidada y el tercer cinturón (y más allá) que da gloria verlo. Basta con prolongar Tenor Fleta, Compromiso de Caspe, Miguel Servet... Hay estupendos solares (todos con nombre y apellido) que al parecer hemos de mover adecuadamente empujándolos con expos, estadios y lo que sea menester. También en el Suroeste: Venecia, que ya tiene puerto, y aledaños.

Ante semejantes perspectivas, hablar en serio de planes integrales de rehabilitación y reconstrucción de la ciudad consolidada, con fuertes inversiones públicas y una gestión municipal abierta a la participación vecinal suena a romanticismo puro. Eso... para los suecos o los holandeses. Aquí el ortofotomapa susurra con apremio: ¡Dinero!, ¡dineeerooo!

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