Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Accede con redes sociales...
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

Menú Accede

La montaña en Aragón.

Investigación de altura

Los doctores María Antonia Nerín y José Ramón Morandeira realizarán unas pruebas médicas en el campo base de la expedición de Carlos Pauner al Manaslu.

R. MARTÍR. MARTÍ
04/04/2009

 

El Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa de Zaragoza es un centro de referencia en España desde los años sesenta para el tratamiento de los montañeros que sufren congelaciones en las cordilleras del mundo. El doctor José Ramón Morandeira, que fue presidente de la territorial y testigo de primera mano de expediciones por los Andes y el Himalaya en los setenta, pudo comprobar con sus compañeros la dureza de este deporte.

A partir de finales de los años noventa se iniciaron los reconocimientos médicos de los himalayistas. Ahora se ha subido un escalón más en el estudio de estos deportistas de élite con la presencia de dos médicos en la expedición de Carlos Pauner y Javier Pérez al Manaslu (8.163 metros de altitud).

Los doctores José Ramón Morandeira y María Antonio Nerín, que llevan varios días en el Nepal dando conferencias sobre medicina de montaña, se han desplazado con los alpinistas aragoneses hasta el campamento base para seguir su evolución física a lo largo de la conquista del Manaslu.

"El alpinismo por encima de los 5.000 metros es un deporte de muy alto rendimiento. El organismo se aclimata a la altitud entre los cuatro y los cinco mil metros, pero por encima de los 6.000 se produce un deterioro psico-orgánico", afirma la doctora María Antonio Nerín.

José Ramón Morandeira explica que el alpinista es un deportista de muy alto rendimiento. "Hasta los 5.000 metros sube cualquiera; de cinco a siete mil, algunos; y por encima de los 7.000, sólo los más dotados físicamente". Los ciclistas y atletas profesionales cuentan con un equipo de técnicos y médicos especialmente cualificados. "Los himalayistas deben someterse a un reconocimiento específico. Son unos deshidratados crónicos, casi no pueden comer porque el estómago tolera poco el alimento; no suelen dormir, por la hipoxia y no se recuperan hasta que abandonan la gran altitud", explica el doctor Morandeira.

Muertes

En los últimos diez años Aragón ha perdido la vida doce de sus mejores alpinistas en el Himalaya, por lo que se ha motivado una gran preocupación por este tipo de estudios. "En esta expedición continuaremos con el proyecto iniciado el año pasado por el Grupo de Investigación Salud y Seguridad en la Montaña, que tiene como objetivo investigar los efectos que altitudes superiores a los 5.000 metros tienen sobre una serie de datos biomédicos y psicológicos y de percepción del riesgo", explica la doctora Nerín. Entre los primeros efectos, destacan la frecuencia cardiaca; la tensión arterial sistólica y diastólica; la bioquímica en sangre; las características de la orina, y la saturación de oxígeno, tanto en reposo como en ejercicio.

En cuanto a los parámetros psicológicos del individuo, se analizará el deterioro de las habilidades del pensamiento en altitudes extremas y la influencia de la hipoxia en la resolución de los problemas. Los datos obtenidos se relacionarán con la percepción de los riesgos en altitud y la patología específica en alpinistas, especialmente el mal agudo de montaña y el edema pulmonar y cerebral en altitud.

Novedad

Como novedad, este año se incorpora la revisión oftalmológica antes y después de la expedición. "Con los datos que se recojan, se puede confirmar nuestra hipótesis de partida. Es decir, la permanencia de alpinistas en altitudes superiores a 5.000 metros, sin ayuda de oxígeno suplementario, provoca alteraciones fisiológicas y psicológicas relacionadas con el rendimiento físico, la toma de decisiones y la percepción del riesgo", afirma Nerín. Esto quiere decir que la altitud conlleva un daño cerebral que se manifiesta de forma indirecta en los test psicológicos realizados en altura y al regreso de la expedición.

Además, todo el organismo sufre consecuencias de la hipoxia, el frío, la precaria alimentación e hidratación y el sobre-esfuerzo. "La mayoría de estas alteraciones se recuperan a las pocas semanas de haber abandonado la altitud", apunta María Antonia Nerín.

Galerías de fotos
  • Balón de oro de fútbol base

  • Fotogalería del Balón de Oro fútbol base 2017

  • Fotogalería de la final