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Lengua propia no es

La normalización al catalán se opone a la conservación de nuestras modalidades lingüísticas.

HIPÓLITO GómezHIPÓLITO Gómez
25/10/2009

 

El catalán es una lengua respetable como las demás pero catalana de origen, no aragonesa; es cierto que se habla en algunos pueblos de Aragón si bien esa circunstancia, no sirve para ocultar aquella honorable realidad.

El catalán, como cualquier otra lengua ajena y minoritaria, no debe gravar más el gasto público que soportemos los aragoneses; todos los españoles nos entendemos sin dificultad alguna en la lengua común y universal que además, hablan en el mundo unos 400 millones de seres humanos. No derrochemos pues, ni tiempo ni dinero en esfuerzos que sería útil aplicar a otros saberes. Encima, no está el horno para bollos.

Sin embargo, Aragón sigue sujeto a un tira y afloja que, movido desde la Ciudad Condal, trata de imponernos el cultivo de una lengua menor e innecesaria aquí; para entendernos, ya digo que basta el español común. Además, flota la sospecha de iniciativas apropiatorias que desde allí se mantienen como las del Archivo de la Corona, en la que la presencia de Aragón lleva años neutralizada y la de los bienes sacros que retiene indebidamente el Obispado de Lleida con la manifiesta protección de las autoridades civiles.

Esta comunidad tiene sus problemas y sus pretensiones y no debe dejarse incluir guapamente, en una órbita que hiciese de Aragón un satélite de región o nacionalidad alguna. En su art.7, nuestro Estatuto dice todo esto:

1. "Las lenguas y modalidades lingüísticas propias de Aragón constituyen una de las manifestaciones más destacadas del patrimonio histórico y cultural aragonés y un valor social de respeto, convivencia y entendimiento". Esas lenguas (recuérdese, "propias") no son aquí, más que dos: el español común (en creciente universal e incomparable) y el aragonés en desfallecimiento.

2. "Una ley de las Cortes de Aragón establecerá las zonas de uso predominante de las lenguas y modalidades propias de Aragón, regulará el régimen jurídico, los derechos de utilización de los hablantes de esos territorios, promoverá la protección, recuperación, enseñanza, promoción y difusión del patrimonio lingüístico de Aragón y favorecerá, en las zonas de utilización predominante, el uso de las lenguas propias en las relaciones de los ciudadanos con las administraciones públicas aragonesas".

Está claro que la protección que legitima este precepto estatutario no alude al catalán aunque se hable en algún municipio de aquí sino a aquellas modalidades citadas como propias de Aragón: ¿no son 16? Si entendiéramos que tal "protección" se transformara en "normalizar" parte de esas modalidades enseñándolas como catalán puro y duro, ello equivaldría a desobedecer el mandato estatutario que manda preservarlas y no exterminarlas; o cultivamos "lo propio" como es o cultivaríamos el huerto ajeno, como querrían otros. La "normalización" se opone a la "conservación" de nuestras modalidades de origen que debemos proteger como son o dejarán de serlo si las asimiláramos al catalán; no cabe término medio.

3. "Nadie podrá ser discriminado por razón de la lengua". Natural aunque ello no debe interpretarse en el sentido de crear un servicio público de intérpretes para que aquí pueda hablarse cualquier lengua o dialecto a fuerza de ayudas públicas. Para entendernos basta con hablar todos el español común aunque sea con acentos diversos y eso es lo que urge sigamos aprendiendo todos y que nadie ni aquí ni en otras regiones, se intente dar más relevancia a lo particular que a lo común y universal. Añado: si alguien intentase aquí lo que tristemente se hace en algún lugares de cuyos nombres no quiero acordarme, les diría que les falta un sentido o acaso dos.

Comprendo la indignación (o indiferencia, que es peor) que produce en los ambientes más vivos de Aragón la actitud política de algunos grupos parlamentarios de las Cortes, las que emergieron de nuevo en nuestra historia al amparo de la Constitución y para identificarse con "lo propio", que lo ajeno tiene quien lo defienda.

Si nuestro PSOE o nuestra IU se hacen nacionalistas a estas alturas; si nuestra CHA semeja una muestra mimetizada de Esquerra catalana acaso por aquello de la republicanía o de la filología y si nuestro PAR ¡ay!, ama el poder más que sus ideas (como UCD en su versión peor que no en la mejor) y juega a la defensiva vergonzante de la abstención, nuestras Cortes parecerán de otros. Solo les faltaría persuadir al PP.

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