El presidente de Aragón, Javier Lambán, recriminó ayer la actitud del ministro de Educación, Íñigo Méndez de Vigo, en su actuación sobre los bienes del Monasterio de Sijena porque aseguró que «o es tonto o nos toma por tontos a los aragoneses, aunque me inclino por la segunda versión».

Lambán, antes del comienzo del Congreso Provincial del PSOE en Huesca al que asistió en su calidad de secretario general en Aragón, afirmó que desde el Gobierno «primero dicen que están para cumplir las sentencias y luego no las cumplen» porque los bienes pudieron llegar al monasterio «por orden directa del ministro sin necesidad de recurrir a las fuerzas de orden público».

Además, recordó que pocos días antes presentaron un recurso para impedir el regreso de los bienes y «luego nos enteramos de que el ministro ha vuelto a presentar otro recurso y ayer -por el viernes- dice que se había presentado sin que él se hubiera enterado, algo absolutamente inaudito».

Para el presidente aragonés, «no es admisible» que un responsable político «se escude» en los funcionarios «para tratar de enmascarar sus propias decisiones», pero, en su opinión lo «más preocupante» es que el viernes tuvieron conocimiento de que «el ministro tiene la intención de presentar un recurso de casación ante el Supremo para anular la sentencia de los bienes y que vuelvan a Lérida». Todo ello lo calificó de «sorprendente» y consideró que pone de manifiesto que el Partido Popular «más que como gobierno de todos los españoles está actuando de parte y más próximo a la defensa de los intereses ilegales e injustos de la Generalitat de Cataluña que de los intereses legales y justos del Gobierno de Aragón».

En este sentido, advirtió que estas actuaciones les hacen estar en «permanente estado de alerta» y van a estar vigilantes en lo que se pueda hacer para que los bienes regresen a Lérida porque «el Gobierno de Aragón no estará dispuesto a admitirlo de modo alguno».

Al respecto de las posibles consecuencias por el retorno de los bienes a Sijena que apuntaron algunos responsables políticos desde Cataluña que podría tener en la prestación de servicios sanitarios a las localidades aragonesas de la Franja, Lambán consideró que están «incurriendo en una insensatez insoportable» y se mostró convencido de que «cuando las aguas vuelvan a su cauce este tipo de reacciones pasarán al baúl de los recuerdos».

El presidente aragonés insistió en que desde su Gobierno se entiende que Cataluña es «una comunidad hermana» con la que mantienen relaciones en general positivas y con la que existe una red de intereses «de toda índole irrompible».

No obstante, reconoció que tratan de aislar y localizar «los conflictos normales entre vecinos» para que no enturbien esas relaciones, aunque «una cosa es que tratemos de mantener una buena relación y otra que renunciemos a defender nuestros legítimos intereses en asuntos como los bienes o la política hidráulica, donde no cederemos un centímetro».