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Violencia de género

La Policía atrapa en una terraza del Pilar al marido de la mujer asesinada

Un camarero llamó al 091 al advertir manchas de sangre en su ropa y varias heridas en sus brazos.Fue arrestaso mientras se tomaba un bocadillo de jamón y un batido frente a la cafetería Cioccolatte.

E. BAYONAE. BAYONA
18/07/2010

 

La fuga de Alejandro Ruiz, el ecuatoriano sospechoso de haber asesinado a cuchilladas a su mujer la noche del jueves al viernes en la portería del número 1 de la plaza de Los Sitios, terminó poco antes de la una y media de la tarde de ayer en la plaza del Pilar. Una patrulla del Cuerpo Nacional de Policía lo detuvo en la terraza de la cafetería Cioccolatte --en el número 16--, donde estaba comiéndose un bocadillo de jamón y bebiéndose un batido.

Ruiz entró en la cafetería sobre la una y cuarto. Se tambaleaba al caminar, aunque no iba bebido. La suciedad de sus ropas llamó la atención del camarero, Erik Jacobs. "Iba lleno de barro y llevaba por delante y detrás de la camisa grandes manchas que, al principio, creí que eran de vino. Luego resultó que era sangre", explicó.

Se sentó en el extremo interior de la barra y pidió el bocadillo y el batido. Le atendió una camarera que le pidió que saliera a comérselo a la terraza: desprendía un olor intensamente desagradable y llegó a manchar el taburete en el que se sentó, posiblemente por la mezcla de la sangre seca de sus ropas con el sudor de su cuerpo.

Erik, que al principio había pensado que el cliente era uno de los muchos vagabundos que frecuentan la zona de las catedrales, tenía la mosca detrás de la oreja. Por la mañana se había enterado de que una portera llamada Cecilia Yandun había sido asesinada a cuchilladas y la Policía estaba buscando a su marido, que el viernes había desaparecido sin dejar rastro. Decidió llamar a comisaría, donde le atendió una operadora que le preguntó por los rasgos del cliente: calvo, bajito y de piel no muy oscura. No habían pasado cuatro minutos --eran las 13.32 horas-- cuando cinco coches patrulla llegados por la calle Alfonso aparcaban junto a las terrazas. "Ni se inmutó. Estaba como desorientado, aturdido. Los vio llegar y prácticamente ni se movió. Los policías lo rodearon y lo detuvieron. No opuso ninguna resistencia", narró el camarero que propició el arresto.

Tras la detención, varios agentes inspeccionaron el establecimiento en busca del cuchillo con el que fue asesinada Cecilia. También buscaron, sin éxito en ambos casos, en varias papeleras de la zona.

A los empleados de la cafetería les llamó igualmente la atención el hecho de que Ruiz apenas sacara la mano izquierda del bolsillo de su pantalón mientras estuvo en el bar. Llevaba en ella varios cortes. También presentaba heridas en los brazos. De hecho, tras la detención fue trasladado al hospital Miguel Servet, donde quedó ingresado a la espera de que los investigadores del Grupo de Homicidios de la Brigada de Policía Judicial puedan interrogarlo y, posteriormente, ponerlo a disposición del juzgado de guardia.

Una de las hipótesis que manejan los responsables de la investigación --pendiente de verificación cuando le tomen declaración-- apunta a que Alejandro Ruiz habría huído, posiblemente sin un destino concreto, tras haber acabado a cuchilladas con la vida de su esposa en una pelea que tuvo lugar, la noche del jueves al viernes, en la portería del edificio en el que trabajaba la mujer. Así, habría deambulado por la ciudad, donde apenas tiene vínculos personales, hasta que finalmente fue identificado y detenido a mediodía de ayer.

El cadáver de su mujer fue hallado por la Policía en el altillo en el que se encuentra la portería del número 1 de la plaza de Los Sitios. Varios vecinos dieron la alerta al comprobar que la puerta estaba atrancada y observar un requero de sangre junto a ella.