Se acaba una era. Se acaba la era de Andrés Iniesta. Tras varios meses de profundo debate interno, el capitán, que es el único jugador del Barça que tiene un contrato de por vida, anunciará que deja su casa. Lo hará hoy en la ciudad deportiva de Sant Joan Despí, rodeado, precisamente, de todos sus compañeros porque con él se va una parte del escudo del club. Como ya pasó antes con Puyol y Víctor Valdés (ambos en el 2014) y con Xavi (2015).

Tras una maravillosa final de Copa y a un solo punto de rubricar en la Liga un brillante doblete, el capitán cederá su legado a Messi, el símbolo del mejor equipo de la historia culé. Se va Andrés, aún se queda Leo. Y también permanecen Piqué y Busquets como vestigios de ese Barça perfecto: el del sextete con Pep Guardiola en el 2009. Con Iniesta camino de otra aventura, tal vez en China, de donde tiene una gran oferta, despidiéndose desde lo más alto (titular indiscutible en el Barça y pieza de imposible recambio, pilar de la España de Lopetegui que sueña con todo en el próximo Mundial de Rusia), el Barça pierde una de las raíces que le entroncaban con la vieja Masia.

Ha querido Iniesta elegir el momento del adiós. El momento y los tiempos que han marcado una decisión que ni él mismo pensó que podía acabar tomando. Nunca visualizó que se tendría que ir de su casa. Pero este viernes dirá lo que tanto ha masticado en silencio durante largas semanas, dolido, además, por la terrible caída en Roma, donde se le saltaron las lágrimas.

Aunque la final de Copa, con una actuación majestuosa, le ha devuelto la sonrisa, sabiendo además que puede abandonar su hogar con su novena Liga en el bolsillo, un registro estratosférico. Empezó ganando dos títulos con Rijkaard, convertido entonces en un excelso mediocentro e incluso de falso extremo, supliendo a Giuly, logró tres Ligas con Guardiola dibujando la postal de un centro del campo legendario (Busquets-Xavi-Iniesta), alzó la de los 100 puntos con el difunto Tito, se recicló con Luis Enrique para besar dos más y tuvo que llegar Valverde para que volviera a disfrutar antes de tener que irse.

Los NUEVOs JEFES / Mascherano se fue en enero; Andrés, en mayo. Quizá ambos se encuentren en China. Quedará Messi y Busquets, a la espera de que la nueva plantilla escoja este próximo verano a los dos nuevos jefes del grupo. Antes, sin embargo, a Iniesta le aguarda (ya con la Copa en la mano y le basta un empate en Riazor para ser campeón), el Mundial de Rusia. Será su cuarto y último Mundial tras Alemania-2006 (con Luis empezó todo), Suráfrica-2010 (un gol para la eternidad) y Brasil-2014 (la caída).

Antes de anunciar que deja su casa, ya se le echa de menos. Hasta France Football, la revista que concede el Balón de Oro, hizo una editorial para pedirle perdón por haberlo ignorado. Pudo besar ese balón dorado en dos ocasiones (2010 y 2012), pero se quedó en la puerta. «Si Andrés se llamase Andresinho tendría dos Balones de Oro», dijo Sergio Ramos, el capitán del Madrid y uno de los viejos socios del azulgrana en La Roja.