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REPORTAJE

Retomar las viejas aficiones

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  • L. I. P.L. I. P.
    29/06/2003

     

    "Hay que saber sacar provecho de la desgracia que le ha ocurrido a uno". Así de tajante se muestra Renato Valenciano después de que, con 58 años, se viera obligado a prejubilarse como consecuencia de un reducción de plantilla en la empresa del metal en la que trabajaba. Es por ello que Valenciano --quien destaca que no se le había pasado por la cabeza dejar de trabajar tan pronto-- ha decidido retomar con fuerza sus viejas aficiones: la forja y el dibujo.

    Reconoce que al principio le costó. "Lo que peor llevaba era pensar que era la misma sociedad la que me había sacado del mercado laboral, cuando a mí todavía no me tocaba", argumenta Valenciano. Sin embargo, su carácter activo y su filosofía de aprovechar al máximo cada situación, le llevaron a buscar actividades alternativas a la labor profesional con las que rellenar las 24 horas del día.

    "Aunque nunca había dejado aparcadas mis aficiones, decidí recuperarlas con más fuerza, con la ventaja añadida, de que no tenía que estar pendiente ni del reloj ni del despertador", explica este prejubilado, amante del dibujo, de la decoración y de otras actividades relacionadas con la forja. Su empeño ha posibilitado que sus manos sigan trabajando, aunque no de forma profesional. "Se trata de no caer en el hastío que puede conllevar el fin de la actividad laboral. Pero ya se sabe que eso va en el carácter de cada uno", comenta.

    Cuatro años después, Valenciano tiene muy asumida su condición de prejubilado, sin embargo, asegura seguir no entendiendo la actitud de los empresarios. "No se dan cuenta de que en la edad está la experiencia. Al contrario, consideran que cuando llegas a unos determinados años ya no vales", añade, mientras insiste en que su salida del mercado laboral no va a suponer el fin de su inactividad.