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El ‘Almanaque de los Pirineos’ ante una década «transformadora»

Entre 1955 y 1965 se inauguró Yesa, llegó el Santo Grial y abrió la Estación de Formigal

 

Portada del ‘Almanaque’. - Archivo Pedro Juanín

Primeros esquiadores en Candachú. - Antonio González Sicilia

EVA GARCÍA
07/12/2017

La década de 1955 a 1965 fue una «década transformadora», en la que se sientan las bases del paisaje y paisanaje que hoy tenemos; la década que más ayudó a configurarlo, asegura Sergio Sánchez, autor del Almanaque de los Pirineos, en el que se repasan los acontecimientos más destacados de esos diez años.

Es entonces cuando se inauguran los embalses, «que son la culminación de la política hidráulica», con Yesa (1959), Canelles (1960) o Santa Ana (1961) y están en obras otros como el de Mediano; y por otro lado, ya en los años 60, llegan los planes de desarrollo para el Pirineo y surge la Estación de Formigal, se reabren los Baños de Benasque, se construye el segundo refugio de Góriz. En lo cultural se funda el Museo Diocesano de Jaca.

Sánchez asegura que se trata de «un lustro muy desgraciado para el Pirineo porque lo despuebla por completo; lo malo de los planes de desarrollo turístico que llegan después es que lo hacen un pelín tarde cuando la herida ya ha cicatrizado. El régimen no le da alternativa a la gente que vive en la montañas, si no que primero provoca el abandono y después llega con los planes de desarrollo».

TURISMO DE MASAS

Esta es la época del despertar «del turismo de masas, tal y como lo conocemos ahora», señala para recordar la figura de «Fraga Iribarne y su Ministerio de Turismo». Antes de esta década era «un turismo muy burgués, decimonónico, vinculado a balnearios, gente de alta clase social y nivel adquisitivo y de ahí viene ese balneario de Panticosa que une los dos tipos de turismo, porque en los años 60 ya recibe un turismo más popular, no clase baja pero si media».

Panticosa es la imagen de la portada, firmada por Saúl M. Irigaray, porque es «símbolo de esa década transformadora, de lo que pudo ser, del esplendor que ya pasó a un futuro mejor por venir», reconoce Sánchez.

Muchos son los hitos de esta década, pero el autor del Almanaque destaca cinco: la inauguración del embalse de Yesa, la llegada del Santo Grial, «el viaje desde Valencia a San Juan de la Peña, Jaca, Huesca, Hecho o Bailo, que supone un fervor religioso y popular tremendo»; otro sería la creación de la Estación de Esquí de Formigal; en cultura, la primera edición (1963) del Festival Folclórico de los Pirineos de Jaca; y destaca además, la fabricación de agua pesada en EIASA, la fábrica de Sabiñánigo para la Junta de Energía española, «quizá el reportaje más cañero», porque es un hecho «poco conocido». Y es que entre 1959 y 1964, se decía, explica Sánchez, que «se fabricaba en Sabiñánigo agua pesada» pero no se relacionaba «con la energía atómica ni con la bomba atómica». El director general de la Junta era un científico, Otero Navascués, que viaja a la Alemania nazi y este en el 51 viaja a Sabiñánigo para ver las posibilidades. La instalación aragonesa es la segunda europea tras la noruega de Vemork

NOVEDADES

En los almanaques anteriores el autor también destacaba noticias internacionales, pero en esta quinta edición, las ha cambiado por personajes, porque quizá «motivado por la televisión, el protagonismo se ha democratizado y hay personajes que marcan una época y una década». Ahí están Fidel Castro, Mandela, Martin Luther King, Kennedy, que «tienen más fuerza cada uno de ellos que los hechos a los que representan». Y a otros niveles, Marilyn, Edith Piaf y María Callas. las tres mujeres que aparecen y que cuentan con grandes doses de popularidad.

Nos vamos acercando a una época más reciente. ¿Es más fácil la documentación? «En el fondo es un arma de doble filo, más fácil y más difícil, porque al haber mucho más, es más costoso y requiere más proceso selectivo y leer más», asegura. Además, es una época, la del franquismo, que «cuesta encotrar hechos novedosos reportajeables, que no sea el largo devenir de la vida»; de ahí que aparezcan temas más generales, como la «obsesión aragonesa por los túneles, que ya estaba en esa época».

Tras este, Sánchez se va a dar un tiempo, que dedicará a otros trabajos y a un «almanaque distinto, con un eje temático de todo el siglo XX».