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LAURA QUINTÍN GABÁS: Contra la mutilación femenina

04/02/2012

Se calcula que la mutilación genital femenina afecta a entre 100 y 140 millones de mujeres en el mundo. Cada año, unos dos millones de niñas son mutiladas, 6.000 por día. La mayoría de los casos se practican en la infancia, en algún momento entre la lactancia y los 15 años. Esto significa que, cada minuto, cerca de cinco personas del sexo femenino sufren una mutilación de sus genitales externos. En ocasiones, se extirpa el clítoris pero, en otras, es el clítoris, los labios menores y los mayores. Después son cosidas dejando solo un pequeño orificio. Lo necesario para que puedan orinar, menstruar y para que su marido pueda mantener relaciones sexuales cuando se casen.

A veces, tienen suerte y la intervención es practicada por profesionales sanitarios con anestesia y en condiciones asépticas. Pero en la mayoría de los casos, no es esto lo que ocurre. En todo caso, siempre se trata de una violación del derecho de las mujeres a la vida y a la seguridad de su persona así como al de no ser sometidas a torturas o a tratos crueles, inhumanos o degradantes.

La mutilación, se haga como se haga y la practiquen escisadora/es locales o personal sanitario, puede causar la muerte o dar lugar a graves complicaciones. Entre las consecuencias inmediatas se encuentran las hemorragias, el dolor intenso, infecciones locales, septicemia, tétanos, infección con los virus de la hepatitis y/o del sida y lesiones de órganos vecinos. Muchas niñas quedan dañadas para siempre física, psicológicamente o de ambas formas.

Aunque en España la mutilación genital femenina está tipificada como delito en el Código Penal desde 1995 y, desde el 2005, la jurisdicción española es competente para su persecución extraterritorial, son muchos los profesionales (fundamentalmente sanitarios, educadores, trabajadores sociales, fiscales, etc.) que, aunque deberían implicarse en su prevención ante casos en posible riesgo, no lo hacen por desconocimiento del tema, puesto que permanece aún invisible en muchos lugares, especialmente entre nosotros.

Erradicación

Como seres humanos no podemos mantenernos al margen de este inmenso genocidio que, además, tiene la particularidad de afectar a las mujeres por el simple hecho de haber nacido mujeres. Aunque su erradicación depende en buena medida de la implicación de las mujeres de las sociedades donde se realiza, no es menos cierto que, a su vez, precisan de mucha colaboración en su lucha. Lograr la erradicación de la mutilación genital femenina es, por lo tanto, también responsabilidad nuestra. Desde Médicus Mundi queremos hacer una llamada de atención para que profesionales, y público en general, se sensibilicen e informen lo más posible sobre esta práctica que lesiona gravemente la salud y los derechos de las mujeres y, de esta forma, contribuir desde aquí a su erradicación.

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