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Puigdemont exige una presidencia del ‘Govern’ con poderes ejecutivos

JxCat y ERC constatan «avances» pero no aclaran cómo romper el bloqueo. El ‘expresident’ se resiste a perder peso con una investidura simbólica

 

Carles Puigdemont se reunió ayer con los diputados de JxCat en Bruselas. - REUTERS / YVES HERMAN

D. G. SASTRE / XABI BARRENA
06/02/2018

Todas las fórmulas propuestas desde el independentismo para desbloquear la legislatura catalana topan con el mismo escollo: Carles Puigdemont no quiere convertirse en un elemento decorativo. El entorno del expresidente catalán abordó ayer la idea de que se convierta en el jefe de un Ejecutivo simbólico instalado en Bruselas.

Junts per Catalunya (JxCat) y ERC avanzan hacia el acuerdo que desencalle la investidura de Puigdemont, y han trabajado durante el fin de semana en una vía basada en la que la semana pasada propuso Oriol Junqueras: una presidencia «legítima» en Bruselas y otra «operativa» en Catalunya. Fuentes de la negociación constatan que se habían producido «avances» en ese sentido. Sin embargo, en la reunión del grupo parlamentario de Junts per Catalunya, celebrada en Bruselas, se impusieron las voces que reclaman que Puigdemont no pierda poder ejecutivo, informa ACN.

A los independentistas les toca ahora buscar la manera de articular una propuesta que cumpla con esa premisa y a la vez con la que defienden ERC y amplios sectores de los posconvergentes: que se constituya con urgencia un Govern que pueda trabajar desde el primer minuto, y que la fórmula no tenga nuevas «consecuencias penales» para más dirigentes soberanistas.

Para sortear la previsible impugnación del Tribunal Constitucional se había puesto sobre la mesa que fuera la Asamblea de Electos de Cataluña la que se encargase de investir a Puigdemont «en el exilio», y que el Parlament eligiera en paralelo a un president efectivo que liderase el Govern. Pero las reticencias del entorno del ‘expresident’ alejan ahora esa posibilidad.

ERC y sectores de JxCat veían con buenos ojos esa propuesta. La Asamblea de Electos fue creada a finales del 2016 por la Asociación de Municipios por la Independencia (AMI) con la voluntad de que se adhiriesen diputados, concejales y alcaldes para ayudar a «culminar» el proceso independentista. A mediados del año pasado había unos 3.000 inscritos.

La principal incógnita sería cómo lograr que una eventual presidencia de Puigdemont vinculada a esa Asamblea de Electos, que formalmente no tendría cobertura legal, sirviera para que el exjefe de la Generalitat tenga mando ejecutivo, como exige el expresidente. En ERC se muestran sorprendidos de los cambios de rumbo que toman las conversaciones, aunque siguen con buena disposición para llegar a un acuerdo.

En la reunión de ayer del comité nacional del PDECat algunos de los presentes subrayaron la necesidad de que Cataluña tenga un Govern «cuanto antes», que empiece a trabajar más allá de la fórmula que se acuerde para desencallar la investidura.

El diputado de JxCat Josep Rull también constató ayer en RAC1, antes de que se produjera la reunión de JxCat en Bruselas -en la que no pudo participar por las medidas cautelares que le impiden salir de España-, que las conversaciones con ERC para investir a Puigdemont «progresan adecuadamente». Hasta 26 diputados de JxCat se reunieron en Bruselas con Puigdemont y los exconsellers Lluis Puig y Clara Ponsatí.

DIPUTADOS DE LA CUP / También se desplazaron a Bruselas para hablar con Puigdemont sobre las fórmulas para una investidura un equipo de la CUP, compuesto por los diputados Carles Riera y Vidal Aragonès. Fuentes de la formación aseguran que la reunión ha tenido lugar a petición del expresidente catalán.

Los antisistema se han convertido estos días en los principales valedores de Puigdemont, en tanto que su candidatura abona el espíritu de la «desobediencia». La CUP se ha posicionado tras el encuentro con el expresident en contra de un debate de investidura y un candidato a la presidencia de la Generalitat «hechos a medida para el TC», en un claro distanciamiento de la propuesta de que haya un Govern «simbólico» en Bruselas y otro «efectivo» en Barcelona.