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La muerte de Williams trajo un alza de suicidios

3 Un estudio cifra en un 10% el aumento de casos entre hombres de 30 a 44 años en EEUU

 

El actor Robin Williams, que sufría un tipo de demencia y depresiones, se suicidó en agosto del 2014. - REUTERS / Mario Anzuoni

EL PERIÓDICO
09/02/2018

El actor Robin Williams se quitó la vida en su casa de California en agosto del 2014 y, durante los cinco meses siguientes, los casos de suicidio en EEUU aumentaron un 10%, especialmente entre los hombres de 30 a 44 años, según un estudio que publica la revista Plos One. La muerte de Williams, de 63 años, se produjo, según la investigación, por «asfixia por ahorcamiento» y en los cinco meses posteriores se produjo un aumento del 32% en los suicidios por ese método, frente al 3% de otras formas de quitarse la vida.

Aunque no pueden determinar «con seguridad» que esas muertes sea atribuibles a la de Robin Williams, investigadores de la Universidad estadounidense de Columbia sí encontraron «tanto un rápido aumento de los suicidios en agosto del 2014 como, en particular, suicidios por asfixia, similares en tiempo y método» al del actor, según un comunicado.

Los datos recogidos indican que, aunque el aumento de casos de suicidio se observó en todos los grupos de edad y sexo, «los hombres entre 30 y 44 años se vieron particularmente afectados».

«Este es el primer estudio, por lo que sabemos, que examina el efecto» de un suicidio de este tipo «en la población general en la era moderna de 24 horas de información constante», dijo David Fink, del departamento de Epidemiología de esa universidad.

Los investigadores señalaron que entre agosto y diciembre del 2014 se podían esperar 16.849 suicidios, según las estadísticas, pero se notificaron 18.690 casos tras la muerte de Williams.

Los medios informaron «ampliamente» de los detalles de la muerte del actor durante los días y semanas siguientes al hecho y, aunque «tenía problemas con un tipo de demencia, las informaciones iniciales» sobre su muerte no mencionaron ese detalle. El ganador de un Óscar por Good Will Hunting (1997) padecía una depresión severa y sufría un tipo de demencia, según reveló su esposa. Fink indicó que es «importante el papel de los medios sociales como un nuevo factor de riesgo emergente» por la manera en que informan y difunden la noticia de la muerte de una persona famosa y señaló que, por ejemplo, tras el suicidio de Kurt Cobain en 1994, «hubo un cambio mínimo en tasas de suicidio».