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Los biorreactores permiten el cultivo de células para crear tejido

29/10/2009

Los biorreactores son unos equipos de laboratorio que permiten el cultivo de células durante períodos de tiempo prolongados, de forma que éstas puedan dar lugar al tejido que se desea. Ebers diseña, fabrica y comercializa biorreactores específicamente adaptados para su uso en la ingeniería de tejidos, una rama de la medicina regenerativa que tiene por objetivo regenerar in vitro sustitutos biológicos que puedan reemplazar a tejidos y órganos dañados o que se hayan perdido.

Los biorreactores de Ebers ya han demostrado su utilidad para generar células para la regeneración de hueso y vasos sanguíneos. Pero la original arquitectura de su gama de equipos garantiza una extraordinaria flexibilidad, puesto que con una mínima inversión, el mismo equipo puede ser reutilizado para la regeneración de distintos tejidos.

Además de controlar variables como la temperatura del cultivo, los equipos que la empresa comercializa permiten asegurar una adecuada distribución de nutrientes en el interior del tejido y también estimular mecánicamente a las células del mismo modo en que éstas se ven estimuladas en el cuerpo humano.

"Las condiciones apropiadas para el desarrollo de las células --explica Víctor Alastrué--, en principio, serían simplemente una temperatura de 37 grados centígrados en un medio salino con los nutrientes apropiados, y ahí una celula crece". Pero eso solo en principio, "porque para generar un tejido no es suficiente con eso. En este caso, las condiciones han de ser lo más parecidas al medio natural".

Por ejemplo, especifica el director de I+D de Ebers, "la célula que crece en un hueso, de alguna manera, siente las cargas mecánicas que sufre el hueso, como las de la tibia al caminar. Si tú dejas de caminar, ese hueso se iría debilitando porque las células sentirían que no hace falta que segreguen más mineral, y al final el hueso se acabaría rompiendo por nada". Una forma reproducir en laboratorio las cargas sobre las células es comprimiendo el sustrato donde están adheridas o bien haciendo que un fluido impacte sobre ellas para que esta se vea afectada por la fuerza del mismo al pasar

Los biorreactores, capaces de reproducir estas condiciones para el cultivo de células, son pues uno de los elementos clave en todo proceso de regeneración. El procedimiento habitual consiste en extraer células de un paciente, sembrarlas sobre un substrato tridimensional e introducirlas en un equipo de cultivo especial (el denominado biorreactor). Al cabo de unas semanas, se obtendrá un tejido de sustitución que puede ser implantado en el paciente.

La principal ventaja que ofrecen este tipo de tejidos sintéticos frente a los naturales, procedentes de un donante, "es que en principio son tejidos que no provocan rechazo desde el punto de vista biológico en el paciente puesto que se generan utilizando células del propio individuo", explica Víctor Alastrué. "Otra cosa es que el biomaterial en el que se cultivan, que es una especie de esponja, pueda provocar ese rechazo, pero en principio no ocurre", aclara. "Y luego la otra ventaja es que no tienes que depender de un donante", concluye.

 


 

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