El Periódico de Aragón | Domingo, 21 de septiembre de 2014

Sociedad
EMOTIVO REENCUENTRO

Una niña robada y su madre se abrazan en Jaén 35 años después

Las dos mujeres no dudan de su vínculo, a la espera de la prueba de ADN. Los médicos y su marido le dijeron que su hija murió enla maternidad

ARACELI R. ARJONA 08/07/2012

Inés Arjona y Rosaura Fernández, una madre y una hija separadas de forma traumática hace casi cuatro décadas en la maternidad de Priego de Córdoba, se vieron el viernes las caras por primera vez tras años de búsqueda infructuosa. Falta que las pruebas de ADN lo corroboren, pero ambas están plenamente convencidas de ello.

La historia del reencuentro empieza con la de la separación, en 1977, cuando Inés se quedó embarazada de Antonio, el hombre que después se convertiría en su marido. Este siempre negó que el bebé fuera suyo, y cuando se avecinaba el parto, en lugar de al hospital de Alcalá la Real (Jaén), la llevó a dar a luz a la maternidad de Priego. Fue allí donde supuestamente Rosaura le fue arrebatada y entregada a otra familia, no se sabe si a cambio de dinero o no. Antonio, ya fallecido, siempre insistió en que la niña murió. Los médicos de la maternidad también.

 

IMPACTADA Adoptada hace 35 años por un matrimonio sin hijos, Rosaura intentó localizar a su madre hace años, pero nunca avanzó en sus pesquisas. "Mis padres adoptivos no querían hablar del tema, repetían una y otra vez que tenían miedo". Ahora está casada y vive en Sevilla. A pesar de las dificultades, nunca tiró la toalla, y hace solo unos días la historia dio un vuelco: a través de una vecina de la aldea prieguense de Las Higueras, una mujer, Inés, contactó con ella. Decía que era su madre.

Una semana de conversaciones telefónicas bastó para que decidiera viajar a Alcalá a conocerla. A ella y a sus hermanos. "Aún no me creo lo que está pasando", explicaba Rosaura emocionada. "Estoy muy impactada porque todo ha ocurrido muy rápido. Ahora solo sé que por fin voy a tener la oportunidad de conocer mis orígenes y saber mi verdad". Y para eliminar cualquier duda, está dispuesta a someterse a las pruebas de ADN: "Me han enseñado una foto de una tía y soy clavada a ella. Me he quedado de piedra, pero aun así quiero que nos hagamos las pruebas que certifiquen nuestro parentesco".

Temblorosa e ilusionada ante la perspectiva de haber recuperado a la hija que le arrebataron nada más nacer, Inés, madre de otros cuatro hijos, confesaba que solo su hija mayor sabía de la existencia de su hermana. ñCuando se enteraron, no se lo creían, pero todos la han aceptado como a una más".