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OLA DE VIOLENCIA

Conmoción en Venezuela por una nueva matanza en la zona minera

Un operativo del Ejército contra la minería ilegal en el estado de Bolívar deja 18 muertos. El estado de Bolívar es escenario de constantes masacres

 

Efectivos de la Guardia Nacional en Caracas. - EFE / MIGUEL GUTIERREZ

ABEL GILBERT
12/02/2018

La muerte de 17 hombres y una mujer durante una operación militar en el sur del Venezuela, una zona afectada por la extracción ilegal de oro, quedó teñida de una sospecha que apunta otra vez hacia el Ejército venezolano. El episodio tuvo lugar el sábado en la mina Cicapra de Guasipati, en el municipio Roscio, del estado Bolívar, cerca de la frontera con Brasil. Un informe militar citado por la prensa consigna que allí se registró “un intercambio de disparos con varios sujetos aún por identificar”. El gobernador de Bolívar, Justo Noguera, confirmó más tarde la noticia. “Sí, hubo un ataque contra una comisión militar que estaba ejerciendo labores de soberanía. No estoy en este momento autorizado para dar los números”. Se supo que en el marco de la operación llevada a cabo por la 51 Brigada de Infantería de Selva se incautaron cinco fusiles, siete pistolas, tres revólveres, una escopeta y dos granadas.

La oposición no se demoró en hacer suyas las denuncias de los familiares de las víctimas. “Afirman que sus deudos murieron con tiros en la cabeza”, dijo el diputado Américo De Grazia, y no dudó de calificar de masacre lo ocurrido. El Programa Venezolano de Acción Educativa en Derechos Humanos (PROVEA), llegó a la misma conclusión.

EL ARCO MINERO

En medio de la crisis económica estructural, Maduro le ha asignado una importancia estratégica al Arco Minero, un área que representa el 12 % de Venezuela. No hizo más que tratar de cumplir uno de los sueños truncos de Hugo Chávez, quien veía en la minería la posibilidad de terminar con la dependencia del petróleo. Para el extinto presidente, el estado de Bolívar debía convertirse en el buque insignia de una Venezuela potencia. Los especialistas calculan que allí existen 7.000 toneladas de reservas de oro, cobre, diamante, coltán, hierro, bauxita y otros minerales. El Gobierno se ha asociado con empresas multinacionales para multiplicar la renta aurífera y mitigar los efectos de la caída del precio internacional del crudo.

Sectores ambientalistas, e incluso del chavismo disidente aseguran que el Arco Minero será más temprano que tarde escenario de una calamidad ecológica, con deterioro de los recursos naturales, la biodiversidad, las fuentes de agua y los suelos. No faltan las denuncias de corrupción sistémica. Por lo pronto, los asuntos de gravedad cotidiana tienen que ver con la violencia que otra vez volvió a los primeros planos este fin de semana.

El pasado 14 de septiembre, murieron 11 personas tras otro enfrentamiento con militares en Tumeremo, una población ubicada también en Bolívar, donde en el 2016 se perpetró a su vez una matanza de 17 mineros. Y el 24 de agosto de 2017 se reportó el fallecimiento de otras ocho en circunstancias similares. El Observatorio Venezolano de la Violencia (OVV) asegura que en El Callao, un histórico pueblo minero de Bolívar, fundado en el siglo XIX, en cuyos yacimientos trabajan en la actualidad unas 30.000 personas, la tasa de muertes violentas es espeluznante y llega a 816,9 por cada 100.000 habitantes.

BANDAS CRIMINALES

Las autoridades han prometido a los inversores terminar con la explotación ilegal y las mafias que rodean esa actividad. Los medios venezolanos hablan de verdaderas bandas criminales que se nutren a su vez de grupos delictivos provenientes de los países limítrofes. Pero, a la vez, se suele hacer referencia a una línea tan delgada como confusa, esa que a veces separa las actividades ilegales de las legales. Las fuerzas de seguridad no son ajenas a estos claroscuros. “Políticos, mineros, alcaldes, empresarios, delincuentes, tienen intereses por eso es que nunca se ha puesto orden y siguen siendo poblados mineros, sin agua corriente, sin servicio médico eficiente, sin sistema de aguas servidas, con carreteras de tierra, como si se tratara del Lejano Oeste”, lo ha definido El Diario de Guayana.