Deportes
Martes 9 Febrero 2010
20/06/2006 DAVID TORRAS
El Mundial vio ayer a las dos Españas, y entre las dos acabaron salvando el pellejo, con más furia que fútbol, empujada por el espíritu revivido de Raúl, pero también por el desparpajo de Cesc. Dos equipos en uno, pasado y futuro fundidos para abrir las puertas de los octavos de final, con la primera plaza a la vista, y seguir tejiendo esperanzas. Pero España hará bien en bajar de las nubes y en recordar la agonía que vivió durante una hora larga. Túnez le dio una cura de humildad, justo lo que necesitaba.
El globo español ha perdido aire y no reventó por los pelos. A la selección le dio por volver a las andadas, y recordar viejos tiempos, los malos tiempos. Se olvidó de casi todo lo que mostró en el debut y se pareció demasiado al equipo de siempre. Distintos nombres, pero el mismo fondo. Bastó que Túnez le apretara más que Ucrania, que tampoco era muy difícil, para que España sufriera un cortocircuito, que desembocó en una dramática crisis de identidad, que no llegó a resolver en todo el partido. En el fondo, resucitó gracias al corazón, no a la cabeza.
Cuatro minutos de furia
En ese terreno, pocos se mueven mejor que Raúl, tocado en el amor propio como está, obsesionado con hacer oír su nombre y dejar de ser un secundario. De David Villa a Raúl, ese es el retrato de la otra España, del orden de Xavi al "a mí, el pelotón que los arrollo", que fue el camino por el que llegó la remontada. En cuatro minutos, en un arrebato de furia de la selección española, que tuvo en Cesc, protagonista en los dos goles, a la excepción más exquisita. Con Túnez roto, preguntándose qué demonios había pasado,
Torres, de penalti, difuminó el tormento por el que habían pasado.
Y es que a España se le torció el guión por el lado inesperado. Salió sintiéndose más que guapa que ninguna, más segura de sí misma que nunca, y al mirar al frente y ver a Túnez, tuvo un subidón de autoestima, convencida de que era pan comido. Y ya no digamos al ir un poco más allá, y ver a Arabia Saudí en el horizonte, el próximo rival, al que Ucrania le había dado una buena tunda (4-0). Así que la regla de tres sale sola. A Arabia Saudí le caerán ocho, y a Túnez, que empató en el primer partido, más o menos lo mismo. Pues, de entrada, no.
Luis llevaba días cantando la alineación, y no tocó ni una sola pieza, como si quisiera que los mismos que vivieron el día de gloria ante Ucrania se dieran otra fiesta porque eso es lo que parecía el partido antes de jugarse, una fiesta que miles de aficionados españoles empezaron a vivir en la grada antes de que el balón echara a rodar, cantando y brincando con más confianza que nunca.
Del miedo a la euforia
A nadie le pasaba por la cabeza que pudiera ocurrir lo que ocurrió, y que un partido que se daba por ganado de antemano se empezara perdiendo. El temprano gol de Mnari (minuto 8) retrató además a una defensa vulnerable, con Puyol, Pablo y Pernía, atropellados uno detrás de otro, en una sucesión de errores y de mala cobertura que da que pensar. Si Túnez fue capaz de eso, de qué serán capaces los equipos que le esperan más adelante.
Total, que España se encontró frente a un partido que no esperaba jugar, y no supo por dónde empezar, ni por dónde seguir, y que pudo acabar bien por una camino distinto al que había elegido. Túnez, en cambio, se encontró como pez en el agua. Desconectó a los dos Xavis en el centro del campo y peleó sin desmayo, ayudado, es verdad, por una pizca de suerte. Ante Ucrania, casi todo lo que tiró España fue dentro; anoche, ya no, con David Villa y Fernando Torres ahogados en medio de la lluvia. Y, en esa situación, la primera carta de Luis Aragonés es siempre la misma: Raúl. Enfadado o no, Raúl es Raúl. Es uno de las piezas del plan B, que quién sabe, igual a partir de ahora, tras la victoria ante Túnez, pasará a ser el plan A.
No salió solo. Con él apareció también en escena Cesc, y él sí dio otro aire a la selección, en medio de un equipo apelotonado y fuera de sitio. Hasta que Raúl cazó uno de esos balones que aún sabe cazar, y España se desbocó a partir de entonces. En el campo y en la grada. De tener el miedo en el cuerpo, la afición pasó a recuperar el grito del primer día, el "sí, sí, sí, nos vamos a Berlín". España es así. La de siempre y la de ahora. Pero a Berlín no se llega cantando.
Puedes compartir esta noticia usando estos servicios:
Qué es esto?: Estos servicios permiten al usuario, entre otras cosas, clasificar , valorar, compartir o comentar los contenidos que encuentra en la red.
Esta noticia no admite comentarios.
Solo es posible comentar noticias de la edición del día.
Enlaces Recomendados: Despedidas Soltero - Soltera | Organización eventos - organización fiestas | Hoteles | Oferta Formativa | Vuelos | Cursos y masters | Apuestas Deportivas stanjames.es | Instalación TDT y Digital+ Zaragoza | Hoteles | Articulos Informativos | Venca.es conecta con la moda | Vuelos baratos | Entradas Barcelona | Barcelona tickets | Jamon iberico | Juegos | Vehículos de Ocasión | Pisos y casas | Botemanía - Bingo, casino tragaperras | Proteja ahora su casa por sólo 99€
Webs de El Periódico de Aragón:
RedAragon |
Periódico del Estudiante |
Enciclopedia Aragonesa |
El Periódico de Aragón |
Territorio Golf