Opinión
Martes 9 Febrero 2010
06/02/2008 ANTONIO Aramayona
Nos explicaron que dios es tres personas distintas, pero que a la vez es uno solo, pues tiene una sola naturaleza divina. Al no poder entender semejante galimatías, nos dijeron que se trataba de un misterio insondable, fuera del alcance de la inteligencia humana. Sin embargo, ahora podemos entenderlo mucho mejor, pues vemos con suma nitidez que el ultraconservadurismo hispano (cuya última versión es el Partido Popular) y el catolicismo español son dos personalidades distintas, pero al mismo tiempo tienen una sola y única naturaleza, de tal forma que parecen actuar de forma autónoma y a la vez constituyen una sola realidad: el nacionalcatolicismo. Por eso hoy la Conferencia Episcopal Española (CEE) recomienda a sus fieles votar al único partido verdadero: el Partido Popular.
De hecho, ambos han ido indisolublemente unidos desde toda la eternidad hispana, imponiendo a todo quisque sus verdades inmarcesibles, repartiéndose poderes, tierras y prebendas, eliminando herejes. Desde Leovigildo y Pelayo, gracias a esa única naturaleza del ultramontanismo católico-nacional, han venido gloriándose de las victorias de Clavijo contra los moros o del Caudillo por su Dios y por su España contra los ateos comunistas y masones.
Durante cuarenta años enviaron a sus comisarios políticos a adoctrinar obligatoriamente en la Formación del Espíritu Nacional (FEN), y a sus curas a adoctrinar obligatoriamente Religión y Moral en todas las aulas españolas, desde párvulos a la universidad.
Ahora el nacionalcatolicismo se opone a la asignatura Educación para la Ciudadanía, que se imparte en muchos países de la Unión Europea, aduciendo que el Estado no puede ni debe adoctrinar.
El nacionalcatolicismo predicaba con la boca pequeña el amor universal, pero no tuvo reparos en expulsar a moros, judíos, protestantes y herejes en general, encarcelar a media España en el franquismo y el posfranquismo, a la vez que una personalidad fusilaba frenéticamente rojos contra las tapias de los cementerios y la otra personalidad los acompañaba a su ejecución con rezos a la Corte Celestial y vítores al Caudillo, y les negaba un trozo de tierra decente donde reposaran sus restos.
Ahora los obispos hispanos dicen que no hay que votar al PSOE por haber promovido la Ley de la Memoria Histórica, aunque algunos de sus adeptos siguen cuidando y cantando en ese Monumento a la Memoria Histórica del Fascismo que es el Valle de los Caídos. Pero al nacionalcatolicismo eso le sigue pareciendo de perlas.
Aun teniendo una sola naturaleza común, debido a su doble personalidad el nacionalcatolicismo puede afirmar y negar una misma cosa sin rubor y sin conciencia de contradecirse.
POR EJEMPLO, niega el voto al PSOE y lo recomienda al PP por motivos idénticos: la despenalización del aborto, el diálogo con organizaciones terroristas (tal diálogo se realizó en todos y cada uno de los Gobiernos democráticos, tanto del PP, como de la UCD o del PSOE; en algunos casos, auxiliados por algún obispo que otro como intermediario) o el reconocimiento de éstas como interlocutores (incluso uno de sus brazos más aguerridos, José María Aznar, en calidad de presidente del Gobierno español denominó pública y oficialmente a ETA "Movimiento de Liberación Nacional Vasco" (MLNV).
En cualquier otro mundo, eso es mentira e hipocresía, pero el nacionalcatolicismo moderno (PP y CEE), debido al hondo misterio de su personalidad bipolar y su única naturaleza común, responde solo con mandobles contra el laicismo, el nacionalismo, la relajación de las costumbres y el antipatriotismo. Como Isabel y Fernando. Como Isidro Gomá. Como José Antonio. Como Rouco.
ALGUNOS SE asombran o se lamentan de que el catolicismo español apoye sin ambages al Partido Popular, creyendo así que el nacionalcatolicismo son dos personas distintas, pero olvidando a la vez que posee una sola naturaleza, una sola y misma realidad, de la que penden y dependen el reparto y el mantenimiento de todo el poder que han disfrutado el PP, la CEE, y todos los adeptos, fieles, seguidores de unos y de otros desde siempre: así como el dios uno y trino es también eterno y no está sujeto al devenir o los avatares del tiempo, de igual modo en la cabeza del nacionalcatolicismo, dos y uno a la vez, no cabe la posibilidad de que llegue un tiempo en que el pueblo y/o otras fuerzas políticas e ideológicas reclamen el poder y quieran gobernarse a sí mismos y por sí mismos, según unas leyes y unas reglas democráticas decididas por el pueblo.
Ahora Zapatero, en su eterno angelismo, se ha descolgado con que la actitud de la Iglesia va a abrir "un debate" y se verá abocado a revisar las relaciones Gobierno-Vaticano. ¿Quousque tandem, Zapatero, abutere patientia nostra? ¿Hasta cuándo, Zapatero, seguirás abusando de nuestra paciencia? La Constitución española y los Acuerdos de 1979 entre España y Vaticano son incompatibles.
Profesor de Filosofía
Puedes compartir esta noticia usando estos servicios:
Qué es esto?: Estos servicios permiten al usuario, entre otras cosas, clasificar , valorar, compartir o comentar los contenidos que encuentra en la red.
Esta noticia no admite comentarios.
Solo es posible comentar noticias de la edición del día.
SORTEOS
Consulta los resultados de todos los sorteos de loterías y apuestas...
Canal Motor
Toda la información del mundo del motor en nuestro canal.
Enlaces Recomendados: Despedidas Soltero - Soltera | Organización eventos - organización fiestas | Hoteles | Oferta Formativa | Vuelos | Cursos y masters | Apuestas Deportivas stanjames.es | Instalación TDT y Digital+ Zaragoza | Hoteles | Articulos Informativos | Venca.es conecta con la moda | Vuelos baratos | Entradas Barcelona | Barcelona tickets | Jamon iberico | Juegos | Vehículos de Ocasión | Pisos y casas | Botemanía - Bingo, casino tragaperras | Proteja ahora su casa por sólo 99€
Webs de El Periódico de Aragón:
RedAragon |
Periódico del Estudiante |
Enciclopedia Aragonesa |
El Periódico de Aragón |
Territorio Golf