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¿Escrache? Ni en mi casa ni en la tuya

Estas acciones, siendo muy vistosas, denotan debilidad y son sustitutivo de acciones a la larga más efectivas

 

JULIÁN Buey, Secretario regional de CCOO Aragón
15/04/2013

Las consecuencias de las políticas practicadas por los gobiernos europeos se introducen cada día en más hogares generando auténticos desaguisados. Esa es la cuestión. Millones de personas han sido despojadas de su empleo por la pésima gestión de la crisis y por el efecto de una reforma laboral muy perversa. No es exagerado denunciar el hambre y la desnutrición que llega incluso a una parte de la población infantil. Fruto de decisiones políticas, que sufren las gentes con recursos escasos o nulos.

Miles de familias son desahuciadas por los bancos, quedándose sin techo. Es preciso ser muy desalmado para no ver el tremendo sufrimiento que las políticas imperantes están infligiendo a una cada vez más amplia capa de la población.

Tiene razón la Plataforma de Afectados por la Hipoteca al escandalizarse porque no se recojan las propuestas contempladas en la Iniciativa Legislativa Popular. La dación en pago, la moratoria para frenar la hemorragia de desalojos o el alquiler social a las familias desahuciadas, son propuestas razonables y posibles. No descalabran nada desde el punto de vista económico, y se hacen imprescindibles para poner algo de sosiego en este panorama tan desolador. Sorprenderse por el cabreo de los afectados por estas políticas, sus entornos y colectivos más sensibilizados, es un ejercicio de cinismo. Mucho más si se hace desde el confort de magníficos sueldos, coches fastuosos, oficiales o no, y cómodas residencias ¿Cómo puede no entenderse el mosqueo que genera entre los gobernados la falta de sensibilidad y sensatez de los gobernantes? ¿Cómo se puede poner cara de besugo despistado cuando se leen unas encuestas en las que todo lo que se asemeja a la política cae en picado en la apreciación de nuestras gentes? ¿En quién reside, en realidad, la responsabilidad de que se extienda, injustamente, la sombra de duda sobre todo lo relacionado con la gestión de la cosa pública? ¿Quién puede culpar al maltratado ciudadano cuando mete a todo quisqui en el mismo saco, si percibe sus problemas jamás se tienen en cuenta, desde ningún ámbito?

Es como si el empeño de nuestros gobernantes fuera elevar la tensión social, sustituir el diálogo y la solución a los problemas por la confrontación. Están jugando con fuego.

¿Justifica todo esto las concentraciones organizadas ante los domicilios particulares de los representantes políticos que avalan las actuaciones del Gobierno con tan nefastas consecuencias? Desde mi punto de vista, no. Más allá del debate sobre los cauces democráticos exigibles, en las empresas, en la sociedad y en las calles, para defender los intereses generales y los valores sociales, así como de la miopía de nuestros gobernantes, daré tres breves razones.

La primera, la presión se ejerce no solo contra unos responsables políticos, de cuyas propuestas políticas discrepo de forma radical, sino que afectan a su entorno familiar y personal; produce enroque y reafirmación, siendo además un camino de ida que puede desencadenar muchos de vuelta, con final indeterminado y con consecuencias muy poco agradables para nadie.

En segundo lugar, podría interpretarse que las acciones de escrache, siendo muy vistosas, pero llevadas a cabo por un grupo relativamente reducido de personas, en el fondo denotan debilidad y son sustitutivo de acciones con gran respaldo popular, a la larga más efectivas. Esto va en la dirección contraria a la que se pretende, rearmando las propuestas que se quieren combatir.

Y finalmente hay que advertir que el debate en los medios y en la sociedad se deriva hacia la bondad o perversión del escrache y no sobre la cuestión de fondo: la perversión del sistema.

 

 

   
12 Comentarios
12

Por Edu Jonquet 20:53 - 15.04.2013

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Y que hay que hacer ? escribir una solicitud para protestar?, tomar una paella el 1 de Mayo? una huelga general cada 8 ó 10 meses ? decirles que no sean malos? Venga ya eres patético nada que ver con las CC00 de los 60. Ah!!! soy miembro de CCOO desde que la fundamos en Sanidad

11

Por Pedro 19:38 - 15.04.2013

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Terrible, leer esto del presidente de CCOO en Aragón.

10

Por Piolin 19:12 - 15.04.2013

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Cuando los escrachados aluden a su vida privada, a su intimidad y espacio vital, cuando quieren desprestigiar los escraches ciudadanos, hacen gala de una profunda inmoralidad por el mero hecho de plantearlo en esos términos. Apelar a la inviolabilidad del espacio propio dentro de culturas católicas y tras el tsunami del capitalismo propietario que sacraliza la vivienda en propiedad, pero negárselo al mismo tiempo a millones de familias, da cuenta de lo poco que les importa la gente. Esas mismas familias y niños que no le importan a los pro-muerte ni a los defensores de la familia nuclear contra la homosexualidad, son la palanca de acumulación capitalista: antes cuando se daba salida a los créditos de los bancos, hoy para sostener su rentabilidad cargando el peso sobre sus espaldas. En el siglo XVII, una de las peores épocas para ser vividas, durante los reinados de Felipe III y Felipe IV existía entre otras muchas cargas e impuestos reales, los llamados censos: en numerosas ocasiones los pequeños propietarios no podían pagar el canon anual devengado por los préstamos hipotecarios que emitían personas adineradas en busca de buenas inversiones en el terreno rural. Esta situación empujaba a familias enteras a entrar en una espiral de deudas, que o bien le conducían a una gradual servidumbre o a la pérdida de sus bienes en beneficio del prestamista, aumentando el porcentaje de jornaleros y proletarios agrícolas. En Castilla la Nueva se estima que por lo menos el 50% de la cosecha se destinaba a enriquecer a clases no campesinas. Con todas las diferencias históricas, jurídicas, productivas, la relación especulativa que anima y crea las situaciones propicias por un lado -todo para que te hipoteques-, pero al mismo tiempo carga la culpa sobre las espaldas de los mismos que sostienen la base de su riqueza, sigue muy vigente.

09

Por Abejorro 17:22 - 15.04.2013

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Con lo bien que ibas hasta la mitad del artículo. Pero en llegado a este punto, como Secretario Regional de CCOO, la has cagado, poniendo tu sensibilidad social a la altura de cualquier dirigente o diputado del PP-PSOE. Mira, diriges un sindicato de clase y aquí se está hablando de ciudadanos que pertenecen a la clase que es objeto de los desahucios y, probablemente, de un extracto social laboral, que han perdido su trabajo y han arrastrado a toda su familia una situación de total desamparo, incluidos los niños que, de no tener el apoyo familiar se verán separados de sus padres y sujetos a la tutela pública. Es decir, toda esa familia sufrirá el escrache de la banca que en su día les animó a suscribir la hipoteca, con el amparo de la fuerza coercitiva del Estado. Los desahuciados se ven avocados a defender su constitucional derecho a la vivienda y a que, llegado el caso, el Estado *cree las condiciones para hacer efectivo ese derecho*. Pero resulta que quienes tienen la responsabilidad de *hacerlo efectivo*, en lugar de ello, se dedican a representar los intereses de la banca y les niegan el único cauce que les permitirían atender sus demandas: La ILP firmada por un millón y medio de personas y despreciando el apoyo popular de un 80% de la sociedad. ¿Quieres mayor *perversión del sistema*? Efectivamente son pocos los que protestan, pacíficamente, no se te olvide, pero seguramente serían muchos más si obtuviesen el apoyo decidido de los sindicatos, delegados y cuadros, en vez de sentaros con demasiada habitualidad con el Gobierno y la Patronal para negociar las propuestas de ésta. Afortunadamente te equivocas en cuanto a los efectos sobre la Plataforma. Cada vez son más los analistas políticos que afirman que la lucha de los desahuciados ha descolocado al Gobierno, los han dejado sin argumentos convincentes y les han ganado la batalla de la calle. ¿Dónde, si no, han de dirigir sus reclamaciones?¿Al maestro armero?

08

Por Sonia 17:15 - 15.04.2013

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Partidarios del escrache sí, partidarios del escrache no. Cuando haya otra forma de protesta (la inteligencia e imaginación de parte de la sociedad indica que la habrá). ¿Seguiremos con la misma pérdida de tiempo dilucidando la idoneidad de la misma? El escrache no se realiza porque se quiere sino por no ver otra salida. ¿Son capaces, las personas que tachan de nazis y etarras a los que hacen esa protesta, de imaginar lo que es perder la casa y, además, que les quede una deuda de por vida? No merecen, por parte de quien tiene empatía, el mismo trato esas personas que el firmante del artículo.

07

Por baeltus 16:56 - 15.04.2013

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Me parece patético lo que estoy viendo viniendo de un sindicalista.Esto demuestra que CCOO es un sindicato aborregado.Este señor insulta la memoria de Marcelino Camacho. Que se vaya y deje paso a otros.

06

Por Lucas Grijander 16:11 - 15.04.2013

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Por cosas como esta la PAH tiene el apoyo del 60% de la población y los sindicatos del 18%. Penoso eres parte de la casta, solo te falta unirte a la denuncia de Manos Limpias contra Ada Colau.

05

Por ana cuevas 15:49 - 15.04.2013

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¿Habla acaso de la perversión de un sistema que propicia que los llamados sindicatos de clase obrera no estén en la primera línea de la defensa de los desfavorecidos por la gran Estafa? Hay que mojarse, no están los tiempos para sindicoburócratas complacientes y filoburgueses.

04

Por s.s.s 13:23 - 15.04.2013

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Grande Aramayona!!!

03

Por Antonio Aramayona 12:21 - 15.04.2013

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Me pregunto dónde estaba el redactor del artículo y el aparato de su sindicato cuando estaban arrojando en la calle, sin techo alguno, a familias enteras con pocos o ningún recurso y con niños (hijos y nietos) a su cargo. ¿Se trata en estos casos también de presión en y a “su entorno familiar y personal? Me pregunto si sus antecesores de la mina de La Camocha se cuestionaban también que sus acciones tenían un “final indeterminado consecuencias muy poco agradables para nadie”. Por otro lado, vuelve a patinar el autor cuando califica irresponsablemente de “vistosos” los escraches, cuando es lo último que piensan unas personas agredidas y amenazadas en sus derechos elementales es en la vistosidad de sus acciones. ¿Su número reducido denota “debilidad” y sus acciones “son sustitutivo de acciones con gran respaldo popular, a la larga más efectivas? Pertenecí a Comisiones Obreras activamente en cuerpo y alma. Lloré la muerte de mis amigos y compañeros asesinados en el despacho laboralista de Atocha. En su nombre, lamento y denuncio la pérdida de identidad y la debilidad (esa sí que es una verdadera debilidad) de Comisiones Obreras en el mundo y en la vida de los ciudadanos y las ciudadanas. Si el autor denuncia la “perversión del sistema” lo mejor que puede hacer es oponerse críticamente al sistema con quienes realmente lo padecen, salir de su despacho, dejar la pancarta principal de las manifestaciones y de paso salir del sistema mismo donde habita, incluidos los consejos de administración de las Cajas a los que han pertenecido algunos de su sindicato y de los que se han beneficiado. ¡Si los mineros de Comisiones Obreras en Laciana levantaran la cabeza…!