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Tercera página

Franco en Andorra

Leo sentencias judiciales y pienso: «¡Ya está!, le ha tocado el tema que no se ha estudiado»

 

Franco en Andorra -

Hace unos años, cuando era profesor de un Instituto de Calatayud, una alumna hizo una reflexión que me pareció muy acertada. Una compañera había suspendido y argumentó que le había caído un tema que no se había estudiado. Esta chica le dijo: «pues a ver cómo le explicas a un paciente que la enfermedad que tiene no te la has estudiado», ya que esa chica quería estudiar medicina. Me pareció un argumento demoledor, sobre todo cuando te vas a dedicar a oficios en los que de tus conocimientos depende el futuro de otros.

Porque no es lo mismo dejarse de estudiar un tema en Filosofía o Historia que en otras materias. Si un alumno de Filosofía no se ha estudiado a Hegel, se está perjudicando a sí mismo, pero no repercutirá gravemente en nadie de su entorno. Pero pongamos por caso que un juez no se ha estudiado un tema y que este le toca en la resolución de un caso. Eso ya me parece mucho más serio, porque de su resolución pueden derivarse consecuencias muy serias.

Digo esto porque últimamente tengo la sensación de que esto pudiera ser el origen de algunas peculiares resoluciones del actual momento. Leo sentencias judiciales y pienso: «¡Ya está! ¡Le ha tocado el tema que no se estudió! Ya es mala suerte». A ver, pirolas hemos hecho todos en alguna ocasión, no se trata de criminalizar a nadie. Pero claro, si has faltado a clase el día que explicaban aspectos de legislación educativa y luego te toca fallar sobre cuestiones relacionadas con educación, pues tenemos un problema. Porque, no teniendo la información pertinente, ya solo se puede proceder de oídas y eso puede resultar muy inadecuado.

Les pondré un ejemplo. Hace unos días escribí un artículo sobre los conciertos educativos. Un amable lector, después de insultarme convenientemente y de dudar de mi capacidad como profesor universitario, me preguntaba si había leído ciertos convenios internacionales en los que, decía él, se establecía que los estados tienen la obligación de sufragar la educación concertada. Como uno intenta ser riguroso, pensé, ¡trágame tierra! ¡Ya he metido la pata! Y me fui a leer los artículos que esta persona me indicaba. Total que los leí y tuve que decirle que en esos artículos no decía nada parecido a lo que él argumentaba. Tras varios nuevos insultos, me indicó otro artículo del mismo convenio. Pero nada, que no decía lo que él pretendía. Le aconsejé, con cariño, como comprenderán, que aprendiera a leer o que, si ya sabía, dejara de manipular. Más insultos pero ningún argumento.

Imaginen ustedes que un juez que se ha perdido las clases mencionadas tiene que dictar una resolución sobre esta cuestión y que se apoya en esa ola demagógica que acude a la Constitución y a no sé qué otro tratados para decirnos que el Estado tiene la obligación de sostener el negocio de la empresa educativa privada. O en portadas de periódicos ideológica y empresarialmente comprometidos con la privada. Presión social, se llama. Aunque la presión la ejerza solo una pequeña, pero muy ruidosa, parte de la sociedad, beneficiada, de uno u otro modo, por el negocio de la enseñanza. Y claro, falla en consecuencia.

Como me parece un asunto tremendamente serio, creo que habría que pensar cómo solucionar una situación de este tenor, en el hipotético caso de que esto pudiera ocurrir en alguna ocasión. En esta época de nuevas tecnologías, seguro que podemos arbitrar medidas para que quien haya faltado a una clase de tan importantes contenidos, pueda, incluso de manera anónima, subsanar sus carencias. Seguro que a mis colegas de Derecho se les ocurre algún curso on line o alguna cosa por el estilo.

No sé por qué, me acabo de acordar de un chiste que contaba mi madre. Franco (un dictador que hubo en España, por si alguien, además de algunos de la Audiencia Nacional, se perdió esa clase) visita Andorra. Le presentan al gobierno andorrano, entre ellos el Ministro de Marina. Franco se ríe y los andorranos le preguntan que a qué vienen esas risas. El contesta: «hombre, Ministro de Marina…¡ si no tenéis mar!» A lo que le contestan: «Oiga, que nosotros no nos hemos reído cuando nos ha presentado al ministro de Justicia». ¡Quién nos iba a decir que los chistes de Carrero y de Franco iban a ser tan actuales!.

*Profesor de Filosofía. Universidad de Zaragoza

   
9 Comentarios
09

Por tacitoxx1 20:35 - 21.04.2017

Tienes razon, Aragües: la Justicia franquista fallaba siempre a favor del obrero,que tenìan todos contrato fijo y no como ahora con la Reforma Làtigo Laboral de Mariano. . Y los inquilinos de bajo alquiler eran prebendados, hasta que llegò el falso socialista Miguel Boyer y liberalizò los alquileres

08

Por Fernandez31 20:22 - 21.04.2017

Don Minervo, me confunde usted, no lo entiendo. No soy yo quien tiene que aportar pruebas. Sino la persona que insinúa prevaricación de los jueces. Los casos de corrupción en este país, como en cualquier otro, afectan a toda la clase política y afines. Empecemos, siguiendo un orden, el pseudosindicato Manos Limpias, La Corona, El PP con un montón de casos, el PSOE con otro montón, la antigua Convergencia con sus porcentajes, los rectores universitarios con sus plagios y sus trápalas, CCOO y UGT con sus cursos y sus tarjetas, PODEMOS con sus corruptelas y financiaciones extrañas, algunas cajas de ahorros, algunos directores de cine…. Si me dejo alguno, por favor, puede aportar, la lista sería muy larga. Sobra clase política en este país. No se confunda la nueva casta es tan mala como la anterior. Cuantas más estructuras de estado y de gobierno más oportunidades para robar. El dinero público es de todos no solo de unos pocos privilegiados.

07

Por Don Minervo 16:49 - 21.04.2017

Sr. Fernández31, con todos los respetos, y usted que aporta, solo blablabla. Solo con ver los enrevesados, descarados e indecentes movimientos de nuestro patrio ministro de justicia ya tendríamos para hablar un buen rato, por no mencionar el épico movimiento del fiscal anticorrupción para salvar el cuello a los suyos y digo estos dos porque están aún calentitos. Desde luego una declaración jurada de alguno de esos jueces o fiscales que se olvidan de los códigos y obran siempre a favor de los intereses de su amado partido y/o ideología no vamos a conseguir.

06

Por Isadora Duncan 15:58 - 21.04.2017

A un abogado penalista,ya fallecido,comentaba un dia la famosa rueda de los jueces y fiscales que existia en la que segun el tema,se lo distribuian segun partido e ideologia,por supuesto nada que tenga que ver con LA verdadera Justicia.

05

Por Fernandez31 15:32 - 21.04.2017

Totalmente de acuerdo con la idea que usted plantea. Sin ánimo de ofender. Sin ánimo de merecer esos insultos que con tanta maestría prodiga, no en sus artículos, sino en sus comentarios y respuestas a otros comentarios. Usted no aporta ningún dato contrastable a la hipótesis planteada. Ningún argumento, sólo afirmaciones sin pruebas. Acusa a los Jueces de prevaricar si decir ni cómo ni dónde. Como en otras ocasiones su subconsciente le delata, “mis colegas de Derecho”, estos son sus verdaderos compañeros de CLASE, los sufridos profesores universitarios que se sacrifican llevando a sus hijos a colegios privados de élite, pegándolos de su bolsillo, para que los trabajadores tengan más plazas en la enseñanza pública o concertada. Por lo demás la anécdota inicial y el chiste final son muy buenos.

04

Por oscaran 14:51 - 21.04.2017

Se llama PPrevaricación. Y según la Ley, hay que PPerseguirla.

03

Por Yeyico Yeguo 13:29 - 21.04.2017

Comenta usted la cuestión con un cierto tono humorístico pero aunque la explicación puede parecer peregrina puede no resultar en absouto descabellada. La oposición para acceder a la carrera judicial y fiscal (es un acceso común para ambos cuerpos) requiere la memorización de 318 temas. Los aspirantes primeramente deben superar un test que elimina y rebaja el número de aspirantes que se examinarán oralmente ante el tribunal de la oposición. Esos aprobados del test deben sacar de una bolsita 5 bolas que se corresponden a 5 temas de los 318 del temario. Cada opositor "canta" ante el tribunal por tanto 5 temas diferentes a los que canta cualquier otro rival en la oposición. Los mejores aprueban y luego realizan un curso en el que es muy probable que no se toquen todas las materias que vienen recogidas en esos 318 temas. No es para nada desdeñable el supuesto que plantea en su artículo. ¿Pasan a la carrera judicial y fiscal los mejores aspirantes? ¡En absoluto! Superan el proceso selectivo los que tienen más suerte a la hora de sacar las bolitas con los 5 temas a cantar. No es lo mismo que te toque un tema sobre una materia sencilla y trillada a que te toque un tema sobre los censos enfitéuticos. Pero así va todo en este país. Además, resulta sintomático que nadie abogue por modificar este sistema de acceso a puestos de relevancia como juez, fiscal, notario, abogado del Estado, registrador de la propiedad,... en el que es fundamental tener una capacidad económica en la que se pueda preparar la oposición sin necesidad de trabajar durante bastante tiempo una vez que se ha finalizado la carrera universitaria. No todo el mundo puede permitirse estar más de un lustro opositando después de haber finalizado los estudios.

02

Por Don Pantuflo 13:09 - 21.04.2017

Que importará que lo digan o no lo digan los acuerdos internacionales o no, que no haya ningún artículo en la Constitución o en la LODE,Poco nos importa todo eso mientras tengamos jueces imponiendo las medidas cautelares que les salgan de las puñetas. El único problema es que nos salga algún juez traidor como le ha pasado el otro día allí pobre de Don Mariano. Pero mientras tanto...

01

Por Don Minervo 9:53 - 21.04.2017

Lo grave es que muchos de ellos si que se han estudiado el tema, pero su ideología es más fuerte que su formación. Ahi tenemos al fiscal Moix que siempre se escora a estribor, lo mismo le da decir que escapar de la policía no es delito que ordenar a sus fiscales que paren una investigación o unos registros para proteger a los suyos, poca importancia tiene para este señor haberse estudiado el tema o no.