Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

Historiadores con compromiso ético

Hay otros de relumbrón que utilizan sus cátedras para ponerse al servicio incondicional de los poderosos

CÁNDIDO Marquesán Millán 23/03/2013

Acabo de leer el último libro del gran historiador Josep Fontana, colaborador como articulista de este mismo periódico, titulado El futuro es un país extraño. Una reflexión sobre la crisis social del siglo XXI, y como siempre, he encontrado lo que esperaba, lecciones de un maestro de la historiografía. Según sus propias palabras, esta obra nace de las preocupaciones que le surgieron tras haber concluido su libro anterior Por el bien del imperio. Una historia del mundo desde 1945, al apercibirse de que la crisis siguió avanzando, pero de la que no había acabado de ver la trascendencia. En estos momentos, la profundidad del desastre y la evidencia de que se trata de un cambio de larguísima duración, que puede continuar y tener unas consecuencias catastróficas, es una realidad muy clara.

Son abundantes los historiadores de relumbrón, que utilizan sus cátedras para ponerse al servicio incondicional de los poderes políticos y económicos dominantes, impartiendo conferencias en esplendorosos salones de entidades financieras, empresariales o políticas, por lo que son recompensados espléndidamente. No es el caso de Fontana. En 1989, con motivo del bicentenario de la Revolución Francesa, desde el Instituto de Morella le invitamos a una mesa redonda, a lo que se prestó siendo catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona. Es un ejemplo de historiador comprometido, sin que la edad --tiene ya 82 años-- haya aminorado su espíritu reivindicativo. Sus extraordinarios conocimientos históricos, los utiliza para entender este dramático presente y buscar alguna salida de este siniestro túnel. Esa es la misión de la Historia: estudiar el pasado, para entender el presente y forjar un futuro mejor.

En la misma introducción del libro más reciente, al observar la perdida de los derechos sociales, el empobrecimiento de la gran mayoría y el enriquecimiento de una minoría, el desmantelamiento del Estado de bienestar para beneficio privado, las restricciones de la democracia, nos advierte que deberíamos revisar nuestra concepción de la Historia, como un relato de progreso continuo, para darnos cuenta que estamos en un período regresivo. Los momentos de progreso no han sido propiciados, porque las clases dominantes han tenido unos arrebatos de humanidad o altruismo, muy al contrario, han sido por el miedo a la revolución que les obligó a hacer concesiones. En definitiva, la presión desde abajo de la gran mayoría ha servido para alcanzar unas conquistas sociales. Además, con cierta ingenuidad creímos que estas estaban aseguradas para siempre. Observamos que no es así, ya que están siendo dinamitadas, por lo que para recomenzar una nueva etapa de progreso habrá que volver a ganarlas con métodos nuevos, porque las clases dominantes han aprendido a neutralizar los que usábamos hasta hace poco.

Sigue diciéndonos que de lo que nos está ocurriendo ahora, aunque ya se inició a mitad de los 70 en el mundo anglosajón, debemos aprender que ninguna conquista social se consigue sin lucha, la cual solo puede alcanzar el éxito, cuando se ha forjado una conciencia colectiva de que no podemos resignarnos ante la injusticia, sino que tenemos que fijar unos objetivos comunes de progreso y luchar por ellos. Para construir esta conciencia es imprescindible la comprensión de la realidad social en la que vivimos, que hoy está oculta por una información proporcionada por unos medios de comunicación en manos de las clases dominantes, que nos imponen una visión única y conformista de la realidad: es la que es y no puede hacerse nada para cambiarla. La derecha ha sido muy hábil en esta tarea, repitiendo tópicos simplistas y mensajes falsos, presentados como verdades absolutas. Como, por ejemplo, el excesivo gasto social en educación, sanidad, o pensiones hace inevitables las políticas de ajustes fiscales, que nos llevarán en volandas al crecimiento económico, con el consiguiente incremento del empleo. Si fuera verdad, ¿qué clase de empleo? Un estudio del FMI sobre 173 casos de austeridad fiscal registrados en los países avanzados entre 1978 y 2009 confirmaba que las consecuencias fueron mayoritariamente negativas: contracción económica y aumento del paro. Entonces, ¿cómo podemos entender el empecinamiento en estas políticas? Observando el caso de España, Mark Weisbrot opina que la política del gobierno de Rajoy, es debilitar el movimiento obrero como parte de una estrategia a largo plazo para desmantelar el Estado de bienestar, lo cual no tiene nada que ver con resolver la crisis actual ni con reducir el déficit público. La crisis es la excusa para destrozar todo.

El deber que debe asumir en estas circunstancias el historiador es el de contribuir a denunciar la mentira de estos análisis tramposos, realizados por auténticos trileros para contribuir, en la medida de sus fuerzas, a reinventar un nuevo futuro, que de momento es un país extraño y desconocido, una vez que han sido barridas las posibilidades de realizar el viejo, surgido en la Ilustración y que alimentó nuestras esperanzas hasta la mitad de los años 70 del siglo XX. Más desigualdad, menos derechos y más represión para que nadie lo cuestione. Este es el "extraño" futuro que el maestro vaticina a no ser que los movimientos de contestación social metan el miedo a los de arriba. Profesor de instituto

Envio de noticia

Rellene el siguiente formulario para enviar esta noticia a un amigo por e-mail:

4 Comentarios
Marcar como inadecuado
04

Por Escribidor.: 20:35. 23.03.2013

En lo que yo escriba para la historia si pondre que habia billetes de quinientos euros en unos armarios y cuando acabe el caso pondre de donde y como procedian.

Ayuda: Si considera que este comentario no debe aparecer en este web, por favor indíquenos el motivo y pulse el botón [Enviar aviso].

Marcar como inadecuado
03

Por Hispano.: 20:32. 23.03.2013

Cuantas historias puede haber la real,la afin,la que se obvia algo de ella y la fanatica?.Cuando vives ves cosas que segun la ideologia no se inciden sobre ellas y otras se inflan demasiado,¿les podra pasar esto a algunos que cuentan o escriben historia?.

Ayuda: Si considera que este comentario no debe aparecer en este web, por favor indíquenos el motivo y pulse el botón [Enviar aviso].

Marcar como inadecuado
02

Por José S.: 14:57. 23.03.2013

Los historiadores, como todos nosotros, pueden interpretar la historia según propias maneras de percibir lo que tendría que ser la mejor forma de organizar una sociedad, cualquier sociedad. No obstante, es cierto como bien mantiene el señor Fontana que 'lo que nos está ocurriendo ahora', de lo que también se hace eco el señor Marquesán Millán, viene de allá de por los años setenta. Más concretamente en Europa Occidental, del tiempo de Margaret Thatcher como jefa del ejecutivo británico. O al menos, la señora Thatcher fue una líder política que hizo un uso del libre mercado hasta entonces no conocido en nuestro continente, en el mundo libre. Por abreviar, aun cuando el brillante columnista expone un elocuente argumento a favor del Estado del Bienestar, también hay que reconocer que éste no se desmorona con políticas que pueden, al contarario, llegar a hacerlo más eficiente. El Reino Unido, desde luego, tenía mejor aspecto al final del mandato de la Primera Ministra que cuando ésta entró en su residencia oficial londinense al final del período laborista-- lo cual, por supuesto es matizable. Y el servicio sanitario de ese país sigue siendo excelente con una cobertura que su homólogo español todavía no ha alcanzado. Habrá pues que considerar los pros y los contras de ambas opciones más detalladamente. Aunque es de entender la defensa tan apasionada que se pueda hacer de lo público versus lo privado. No en vano, las consecuencias de una mala gestión en la convivencia de ambos pueden ser realmente desatrosas. Quizá esto sea realmente lo que tanto preocupa. Saludos.

Ayuda: Si considera que este comentario no debe aparecer en este web, por favor indíquenos el motivo y pulse el botón [Enviar aviso].

Marcar como inadecuado
01

Por Oscar.: 12:09. 23.03.2013

Vivir el presente es también pensar la historia. Y vivir el presente es posicionarse y tomar partido ante las injusticias de hoy, que fueron también las de ayer. El presente no es sino el desenlace de un proceso histórico en el que hubo rebeldías, luchas, represión, y en donde el ayer y el hoy se amalgamaron en la palabra injusticia, porque eso es la crisis económica de hoy, una injusticia. Y un historiador es también un ciudadano que piensa y que tiene sentido crítico, y que pone a disposición de la sociedad su conocimiento sobre esas injusticias pasadas.

Ayuda: Si considera que este comentario no debe aparecer en este web, por favor indíquenos el motivo y pulse el botón [Enviar aviso].

Escribir comentario
Formulario de acceso de usuarios

Recordarme en este equipo

Si no tienes cuenta de Usuario registrado puedes registrarte como Usuario de El Periódico de Aragón

Si no recuerdas o has perdido tu contraseña pulsa aquí para solicitarla

NORMAS DE PARTICIPACIÓN

La opinión de LA CABECERA se expresa sólo en los editoriales y los articulistas. Los usuarios de este espacio exponen, por tanto, posturas personales.

No está permitido verter comentarios contrarios a las leyes españolas o injuriantes.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.

Los autores de los comentarios que no se ajusten a las normas de participacion podrán ser identificados a través de sus IP a petición de las autoridades.

Usar cuenta de usuario

Acepto la cláusula de privacidad

CLÁUSULA PRIVACIDAD

Le informamos, que con arreglo a la Ley Orgánica de Protección de Datos Personales, de 13 de diciembre, LO 15/1999, cuando el Usuario facilite sus datos de carácter personal está autorizando expresamente al titular de esta Web al tratamiento e incorporación de los mismos en un fichero de su propiedad, debidamente comunicado a la Agencia de Protección de Datos.

El Usuario o su representante podrá ejercitar sus derechos de acceso, rectificación, cancelación u oposición enviando un escrito junto con una fotocopia de su DNI al domicilio que consta en la Mancheta de este diario. Todo esto, según lo estipulado y recogido en el Aviso Legal.

Los campos marcados con (*) son obligatorios.

Última hora
Las noticias más...