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JOSÉ LUIS Ainoza, Periodista 06/02/2012

Las épocas de crisis no son propicias para reír las gracias a aquellos que presumen de no pagar impuestos. La frase es de Raúl Burillo, un inspector de Hacienda aragonés cazador de varios defraudadores y entrevistado por Ricardo Barceló en la edición de ayer. Dos páginas antes, se deja constancia de que el fraude fiscal en España alcanza los 60.000 millones de euros anuales, más que el equivalente a todo el recorte de servicios y aumento de impuestos a las nóminas que el PP aplica y ampliará en el país para cumplir con la regla de oro del déficit. Y a eso hay que añadir lo que los corruptos se llevan crudo de las arcas del Estado. Menos mal que Rajoy I el Equitativo está al frente de la nave para tranquilizarnos: la crisis va para largo y comportará esfuerzos, pero serán justos y compartidos. No hay más que intuir por dónde irá y quién pagará si hace falta la reforma financiera que debe maquillar casi 200.000 millones de activos podridos. Me consta que mi vecino y yo no defraudamos ni sacamos tajada de los tóxicos inmobiliarios y aquí andamos, pagando a escote la fiesta de los otros. El poder, agradecido y motivador, nos da palmaditas anticipadas por la lucha histórica que vamos a ganar todos los españoles, juntos en unión defendiendo la bandera de la- Para, para, que me embalo. La reforma laboral que se avecina seguro que lleva implícita la contratación de 200 ó 2.000 burillos para poner esto en orden. No tengo ninguna duda. Incluso que se utilizará la testosterona sobrante en el Ministerio de Agricultura para trasvasar la economía sumergida a la real.

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