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UNIVERSIDAD / INVESTIGACIÓN

Un estudio descubre que las estrellas de mar tenían ojos desde hace 136 millones de años

 

Un estudio descubre que las estrellas de mar tenían ojos desde hace 136 millones de años -

EFE
27/03/2017

Un estudio internacional en el que ha participado Samuel Zamora, investigador de la Unidad Asociada en Ciencias de la Tierra de la Universidad de Zaragoza, demuestra que las estrellas de mar del Cretácico eran capaces de reconocer objetos y percibir cambios en la luz.

Hasta ahora se pensaba que las estrellas de mar, animales marinos pertenecientes al gran grupo de los equinodermos, no podían ver, según informa la Universidad de Zaragoza en una nota de prensa.

"Tal y como ocurre con las estrellas de mar actuales, estas lentes permitirían a las estrellas de mar ver, detectar cambios en la luminosidad y escapar de sus depredadores", ha apuntado este paleontólogo miembro del grupo de investigación de Paleontología del Paleozoico y Mesozoico de la Universidad de Zaragoza, que coordina Enrique Villas.

Los ojos son sin duda una de las mejores y más sofisticadas herramientas naturales para acceder al mundo que nos rodea, ya que la visión mediante ojos revolucionó la evolución permitiendo a los animales adquirir una nueva percepción del mundo.

Además han tenido un papel muy importante en la relación entre depredadores y presas a lo largo de la historia de la vida y de hecho, algunos de los organismos con mejor visión son depredadores activos.

Recientemente se observaron en estrellas de mar actuales una serie de estructuras en forma de pequeñas lentes de calcita que se habían relacionado con la visión, pero poco se sabía sobre el origen de estas estructuras y de cómo se formaban.

Ahora, un estudio publicado en la revista Evolutionary Biology y que acaba de ser destacado en la prestigiosa revista Nature describe ojos en estrellas de mar del Cretácico inferior, es decir, con más de 136 millones de años (Cretácico Inferior).

"El hecho de que estas estructuras se hubieran encontrado en animales actuales nos animó a buscar morfologías similares en los fósiles", ha comentado Pen Gorzelak, líder del estudio e investigador de la Academia de Ciencias polaca.

Para encontrar estos "ojos" fue necesario buscar entre miles de ejemplares fósiles que se encuentran en diferentes museos europeos.

Samuel Zamora, investigador de la unidad asociada en ciencias de la tierra de la Universidad de Zaragoza y del Instituto Geológico y Minero de España, ha comentado: "Cuando mis colegas polacos me mostraron estas estructuras rápidamente les ofrecí mi colaboración, ya que en unas semanas viajaba a Zúrich a hacer varios experimentos en el sincrotrón y me pareció muy buena idea aplicar esta técnica a los fósiles".

En el sincrotrón se combinan campos magnéticos y eléctricos para acelerar partículas. Estas partículas se dirigen hacia un receptor donde se sitúa el fósil y lo atraviesan detectando también diferencias en la densidad. A partir de ahí se generan unas imágenes a modo de radiografías que permiten ver el interior de los objetos y reconstruirlos en 3D.

Imran Rahman de la Universidad de Oxford y especialista en esta técnica ha indicado que "esta forma de estudiar los fósiles está cambiando nuestra percepción de muchos animales del pasado y permite dar respuesta a nuevas preguntas, en esta ocasión permitió entender la formación de estas lentes".