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Un balcón al río donde hospedarse - El Periódico de Aragón

Diez años de ciudad (XXVII) // El hotel Hiberus

Un balcón al río donde hospedarse

El hotel ha impulsado la llegada de eventos y congresos a Zaragoza. El Hiberus alojó a todas las delegaciones oficiales durante la Expo del 2008

R. L. M.

El Hiberus se ha convertido en solo diez años en uno de los hoteles más populares y conocidos de la ciudad. Muchos zaragozanos han celebrado su boda en alguno de sus salones, lo que le ha ayudado a abrirse a los aragoneses y a toda la comunidad. De hecho, el hotel acoge cada año unos 500 eventos, sobre todo celebraciones familiares y enlaces matrimoniales. Pero el Hiberus no es conocido solo en Aragón. Por sus doce suites han pasado primeros ministros, Casas Reales o premios Nobel, y su rompedora imagen circula por media Europa gracias a diferentes anuncios de coches.

El hotel abrió sus puertas el 13 de junio del 2008, alojando a las delegaciones que participaron en el acto inaugural de la Expo. El grupo Palafox Hoteles,perteneciente a la compañía aragonesa Zaragoza Urbana, presentó su candidatura y finalmente fue la elegida para levantar «un edificio icónico de iniciativa privada donde no podía llegar el sector público». «Al final contribuimos a crear una nueva centralidad urbana en el corredor del Ebro», destaca el director general de Palafox Hoteles, Antonio Presencio.

En efecto, y más allá de convertirse en un nuevo balcón al río, el Hiberus ha unido fuerzas con el Palacio de Congresos y el Parque del Agua convirtiéndose en una de las zonas del recinto de la Expo más utilizadas por los zaragozanos.

Los prestigiosos arquitectos José Antonio Martínez Lapeña y Elías Torres, Premio Nacional de Arquitectura 2016, fueron los encargados de diseñar este vanguardista edificio. Sus 176 habitaciones se orientan al sur con grandes ventanales al meandro de Ranillas. En la parte trasera se proyectan unas terrazas sobre los salones de banquetes y unos patios ajardinados que se protegen del cierzo y del ruido de la ronda con un gran paravientos de 15 metros de alto, una gran pantalla escalonada con lamas de hormigón y más de 47.000 vidrios paveses. Para evitar los efectos de las crecidas, se cuidó al máximo la cimentación de edificio, que se extiende a lo largo de 160 metros y cuenta con seis alturas.

El hotel nació como cinco estrellas pero en el 2011 cambió su categoría a la de cuatro estrellas superior con el claro objetivo de posicionarse en el segmento de eventos y congresos. «Como el Reina Petronila y el Palafox ya son de cinco estrellas, decidimos enfocar el Hiberus más hacia este sector», explica Presencio.

La apuesta fue acertada porque la actividad generada por los congresos supone ya el 35% de la ocupación del hotel. En este sentido se ha convertido en una pieza clave para que Zaragoza capte cada vez más grandes eventos, uniendo fuerzas con el Palacio de Congresos. «La cercanía nos ha permitido aprovechar sinergias», señala Presencio, que destaca la capacidad de adaptación del hotel en esta materia. «El centro de negocios del hotel cuenta con salas de distintos tamaños y también somos capaces de albergar grandes eventos como la cena para 1.300 invitados del Congreso de Pediatría o la reunión internacional de Volkswagen en el 2012», comenta el directivo del grupo, que destaca que el Hiberus es el único hotel de la ciudad, junto el Petronila y el Palafox, que tiene párking para autobuses.

Además de contar con unas instalaciones de primer nivel, el grupo quiso apostar claramente por el medio ambiente. De hecho, es uno de los pocos hoteles con certificación energética A gracias a sus placas solares o a la utilización del agua del subsuelo en sus sistemas de climatización.

MÁS CLIENTES EXTRANJEROS

Su nivel de ocupación ronda el 50%, acorde con la media del sector en la ciudad, y suele mantenerse estable durante todo el año, si bien los meses de mayo y junio tienen mayor número de reservas. «El 65% de los clientes que se alojan son nacionales mientras que el porcentaje restante, el 35%, son extranjeros, un porcentaje superior a la media del sector en Zaragoza», indica Presencio.

Lo que ha conseguido el hotel en los últimos años es abrirse cada vez más a los zaragozanos. En ello han colaborado dos iniciativas innovadoras: el aperitivo italiano amenizado con música que se celebra los jueves de 19.00 a 21.00 horas y el brunch dominical. Cuesta 30 euros, tiene lugar entre las 13.30 y las 16.30 y por 50 euros más se puede disponer de una habitación hasta las 20 horas y la posibilidad de bañarse en la piscina. «Intentamos aportar nuevas alternativas de ocio para que los ciudadanos disfruten de todos nuestros servicios convirtiendo al hotel en un resort urbano», comenta Presencio.

Todo ello también ha permitido dar a conocer mucho más su restaurante Celebris, uno de los mejores de la ciudad según el portal Tripadvisor.

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