TERCERA PÁGINA

Zaragoza, capital mundial de la austeridad

El consistorio de la ciudad es la excepción al cambio de paradigma en las políticas de los gobiernos

Jorge Azcón y Sara Fernández.
Alberto Cubero

La pandemia ha supuesto un cambio de paradigma en la manera de afrontar una crisis desde el punto de vista económico. Si en 2008 se afrontó desde la austeridad, hoy se hace desde un enfoque neokeynesiano de inversión pública y gasto con un incremento de la deuda.

Los gobiernos están apostando por reforzar la sanidad, la investigación que ha hecho posible la vacuna y, en general, por apoyar a empresas y trabajadores/as que ven peligrar su viabilidad y empleos. Una cantidad ingente de dinero público ha frenado, que no evitado, la crisis económica y social. Un ejemplo es la destrucción de PIB y su impacto en el empleo. Si la correlación hubiera sido la misma que en 2008, hoy España tendría más de cinco millones de parados en lugar de 3,7.

Recetas neoliberales

Esta manera de abordar la crisis es un reconocimiento del fracaso de las recetas neoliberales aplicadas en 2008, que generaron una enorme crisis social sin reactivar la economía ni reducir la deuda pública. Aunque lo que realmente temen las élites europeas es la implosión del proyecto de la UE, que tratan de salvar con una suspensión temporal de la austeridad. Esto abre una ventana de oportunidad para, al menos durante un tiempo, incrementar el déficit público y poder así tejer una red de protección para empresas y trabajadores/as.

El escudo social del Gobierno de España, con los erte, o los gastos sanitarios extraordinarios, han elevado la deuda pública española en 200.000 millones, del 96% al 114% del PIB en diez meses de pandemia. Pero, en esta ocasión, nadie lo ha criticado: pues, ¿quién iba a hacerlo si el endeudamiento es para hacer frente al cese de actividad de autónomos o al incremento en gasto sanitario?

En este cambio de paradigma, el Ayuntamiento de Zaragoza es la excepción. Su gobierno se enorgullece haber reducido la deuda en 25 millones de euros en 2020 y lo destaca como un «logro de buena gestión». Un logro que ha implicado, entre otras cosas, el rechazo a la propuesta de Zaragoza en Común de un plan de ayudas directas a pequeñas empresas y autónomos/as de los sectores más afectados (cultura, hostelería, taxi o pequeño comercio), con los 38 millones de remanente del presupuesto anterior.

Reglas fiscales

La decisión del Gobierno de España de suspender las reglas fiscales tenía el objetivo de permitir usar esos remanentes para ayudar a las personas y sectores más afectados por la crisis económica provocada por la pandemia, pero ha sido totalmente estéril para el Ayuntamiento de Zaragoza, puesto que el Partido Popular ha optado por continuar priorizando el pago de la deuda a la que no estaba obligado.
El empecinamiento en aplicar unos dogmas que se han demostrado erróneos contribuye a la quiebra de muchos pequeños negocios asfixiados por las restricciones y que, con ayudas directas, al menos, habrían podido sobrevivir unos meses más. Además, impide atender adecuadamente la emergencia social, con un 20% de población por debajo del umbral de pobreza.

Zaragoza es, junto a Málaga, la única gran ciudad que no ha aprobado tan siquiera un proyecto de presupuestos, ambas gobernadas por el PP. El Gobierno de España, el de Aragón y la DPZ ya tienen su presupuesto. Y es que este año, dada la situación de novedosa emergencia, era prioritario contar con él para abordar esas necesidades desde el primer día. Zaragoza vuelve a estar a la cola y, como mínimo, hasta marzo funcionará con un presupuesto prorrogado, no está diseñado para esta situación, y que no va a poder atenderla como se merece. Para Zaragoza en Común es urgente que la ciudad cuente con unos presupuestos con ayudas directas, con inversión en los barrios populares y rurales de la ciudad frente a la inversión exclusiva en zonas de altas rentas, y con gasto social que atienda a las personas en situación más vulnerable. No es momento de ceder a los chantajes de Vox que pide recortar la lucha contra la violencia de género, la cooperación o las políticas de juventud. Es momento de anteponer el interés general a cualquier otra cuestión y nuestra voluntad de negociación es firme y sincera.

La mayoría del pleno del Ayuntamiento ha pedido al gobierno de Azcón que nos reuniera a todos los grupos para negociar el presupuesto. Sin embargo, y por el momento, ni tenemos presupuesto ni tampoco vemos voluntad de negociación. Y, mientras tanto, Zaragoza sigue aplicando recetas fracasadas de recortes, siendo la capital mundial de la austeridad.