Saber cuánta agua lleva el río Gállego a su paso por Santa Eulalia a las tres de la tarde de un día cualquiera. O conocer si el embalse de La Tranquera está al 20% al 30% o al 70% de su capacidad. Vigilar las lluvias que caen sobre la cuenca del Ebro y ver de qué forman influyen en el caudal de los cauces. Comparar las cifras con las de años anteriores. Observar los cambios semanales en un gráfico. Conocer la velocidad del viento en un punto. O calcular el agua que pasa por un canal.

Son algunas de las posibilidades que ofrece una página web creada por la Confederación Hidrográfica del Ebro (www.saihebro.com), que ha puesto a disposición de quienes pueden acceder a Internet la herramienta básica del organismo en la toma de decisiones: los datos del Sistema Automático de Información Hidrológica (SAIH).

Este sistema recoge información de toda la cuenca a través de estaciones de medición. Y dichas estaciones envían los datos al centro de control de la confederación, donde se reflejan en un gran panel sinóptico. Así se sabe cómo se encuentran en cada momento ríos, canales y embalses, unos datos absolutamente necesarios para prevenir avenidas o gestionar sequías. El presidente de la CHE, José Vicente Lacasa, cree que se ha volcado en Internet un instrumento "de una gran profesionalidad y un elevado nivel técnico".

La gran ventaja de la nueva web es que no sólo facilita datos de interés, sino que lo hace en tiempo real. La página se actualiza con las cifras que van llegando puntualmente desde las estaciones (cada quince minutos vía radio). Hay 115 de ellas en ríos, 56 en embalses y 124 en canales. Además, la página presenta la información procedente de 161 pluviómetros (56 independientes, 38 en ríos, 59 en embalses y 8 en canales) y de 1 estación meteorológica (para conocer, por ejemplo, la velocidad del viento o la humedad relativa).

El responsable del SAIH, Antonio Linares, comenta que se ha intentado que el diseño de la web sea "amigable y fácil de utilizar" (aunque, como apunta Lacasa, está abierto a las sugerencias de los usuarios, que pueden contactar mediante correo electrónico). Numerosos puntos sensibles permiten ver la información que se desea y etiquetas autoexplicables conducen hacia gráficos o información histórica .

Se señala en la web que los datos tienen carácter provisional, porque debe comprobarse que no se ven afectados por placas de hielo, algas, sedimentos que se mueven o problemas en los equipos técnicos. Antes de considerarse oficiales, deben pasar por el servicio de Hidrología de la CHE.

La página almacena hasta tres meses de información; las estaciones de control pueden guardar datos hasta diez días (lo que garantiza que si hay fallos en las comunicaciones, las cifras no se pierden); ofrece documentación histórica y prevé la incorporación de una nueva aplicación preventiva.

Se trata del SAD (Sistema de Ayuda a la Decisión), que --como explicó este diario-- permitirá a la CHE prevenir avenidas en la cuenca con una antelación de 48 horas. Gracias a las predicciones meteorológicas, se realizarán simulaciones para saber de qué forma las precipitaciones afectarán a los ríos. Y se podrá estar mejor preparado para hacerles frente.

Este sistema está todavía en pruebas; con él se ganará tiempo.

Algunos epígrafes de la web tienen restringido el acceso y sólo es posible el paso si se dispone de una contraseña. Según José Vicente Lacasa, estas restricciones tienen un objetivo de eficacia, pues dichos epígrafes "sólo son interesantes para determinados usuarios", y al controlar la entrada "se evita que se colapse el sistema". En cualquier caso, el presidente del organismo asegura que no habrá impedimentos para quienes soliciten clave de acceso. "Ahora, las puertas de la CHE están un poco más abiertas", afirma Lacasa.