El arquitecto catalán Ricardo Bofill y su equipo presentarán hoy en Zaragoza su proyecto para el futuro campo de fútbol de Valdespartera, que según los planes del PP y del PAR deberá sustituir al actual estadio de La Romareda. El Ayuntamiento de Zaragoza espera vender el terreno que ahora ocupa el campo por un mínimo de 144 millones de euros y en él se construir mil pisos de lujo.

Bofill ganó la semana pasada el concurso de ideas convocado por el consistorio para determinar el diseño de la nueva cancha deportiva. El jurado, integrado por técnicos y políticos, eligió la propuesta de esta arquitecto por considerar que se trataba de un proyecto funcional, asequible y seguro. La instalación deportiva se concibe con un volumen muy horizontal, y tanto el terreno de juego como parte de las gradas están hundidas en el suelo unos 12 metros. La visera de cubierta y las fachadas serán de material transparente; en el complejo se prevén también otros usos comerciales y de ocio.

El proyecto de Bofill ha cosechado, sin embargo, las primeras objeciones por parte de expertos en arquitectura y urbanismo de la ciudad. Se cuestiona algunos aspectos relacionados con la funcionalidad, por la orientación del estadio --que reproduciría los problemas de deslumbramiento en porterías que sufre La Romareda-- y por la escasez de cerramientos. Este último punto se considera preocupante, dada la presencia de fuertes vientos en la climatología de Zaragoza. También se considera poco adecuada la cubierta transparente por las altas temperaturas que se registran en la ciudad.

Entre las objeciones manifestadas se incluyen las problemas para excavar parte del campo, puesto que el saneamiento de Valdespartera está en la rasante del suelo.