Ana Abantos ocupa, desde el pasado 22 de julio, la presidencia del Colegio Oficial de Trabajadores Sociales de Aragón. Diplomada en 1989, defiende que los trabajadores sociales son profesionales polivalentes capaces de ejercer en cualquier campo.

--¿Cómo afronta su etapa como presidenta del Colegio Oficial de Trabajadores Sociales?--El Colegio es un órgano representativo de la profesión y de los profesionales del trabajo social y, como tal, la intención de la Junta de Gobierno es defender el contenido de la profesión, nuestra identidad como trabajadores sociales y la consolidación de nuestro espacio de referencia. En estos momentos contamos con unos 850 colegiados, lo que quiere decir que Aragón está bien nutrida de profesionales, si bien es cierto que la tasa de desempleo es bastante elevada.

--¿Eso quiere decir que su campo de trabajo sufre de intrusismo?--El ámbito de lo social es muy grande, y comprendemos que en él tienen que intervenir otros profesionales. Sin embargo, sería descabellado imaginar un sistema que no contara con nosotros, pues somos los que tenemos una visión más global de las cosas.

--¿Qué metas que se ha propuesto su equipo?--Queremos desarrollar una legislatura dinámica que potencie el reconocimiento académico, administrativo e institucional de la profesión, sin olvidar el trabajo encaminado a la mejora de los niveles de protección social y el logro de nuevas cotas de calidad de vida y convivencia. En este sentido, somos conscientes de que no nos podemos limitar a reivindicar, sino que tenemos que plantear alternativas.

--¿Cree que la comunidad tiene cubiertas todas las necesidades sociales?--Hay muchas cosas que se pueden hacer todavía y de hecho, las personas que ahora estamos al frente del colegio tenemos una especial sensibilidad por la defensa del sistema público. En este aspecto, nuestro caballo de batalla es la definición de derechos sociales y conseguir todos los medios necesarios que los garanticen.

caballo de batalla

--¿Cuál es la mayor carencia en este sentido?--El principal obstáculo es la inexistencia de una normativa nacional que asegure la cobertura de estos derechos. De momento sólo contamos con un acuerdo entre las comunidades autónomas resuelto a finales de los 80, por lo que dependemos de la buena voluntad del Gobierno autónomo. El problema es que cada vez se destina menos dinero público a políticas sociales.

buena voluntad

--La mejor solución, a su juicio--El hecho de que Trabajo Social sea una diplomatura es un hándicap para nosotros, ya que nos impide acceder a puestos de mayor responsabilidad desde los que podríamos reforzar nuestras actividades. Por eso, estamos poniendo todo nuestro empeño en conseguir que se amplíe la duración de la carrera. De esta manera, podríamos profundizar más en muchos temas y ser licenciados, como sucede en el resto de países europeos