La Unidad de Protección Ambiental de la Policía Local, a la que pertenecen los agentes brutalmente apaleados el pasado fin de semana en la calle Heroísmo, desarrolla, entre otras, misiones relacionadas con la supervisión de los horarios de cierre y el cumplimiento de la normativa municipal en materia de emisiones sonoras. En este sentido, desempeña tareas de control de ruidos en las zonas saturadas de Zaragoza. Ejecuta mediciones de decibelios y tiene potestad para interponer denuncias cuando se rebasan los límites permitidos por la legislación. El lugar donde ocurrieron los hechos forma parte de una de las áreas de la ciudad con mayor concentración de discobares y es objeto de frecuentes denuncias por parte de los vecinos.