Que el Ebro sea el único río de Europa con meandros vivos es toda una riqueza excepcional que estos expertos quieren cuidar. Por ello sus propuestas abarcan diferentes ámbitos. Sobre los pantanos, que en la actualidad se encuentran al límite de su capacidad para aprovechar al máximo las aguas, insisten en que deben soltar agua para limpiar, de forma constante, el río, y conseguir que aminoren las riadas. Ayer se presentó un estudio sobre la reducción económica que supondría una preparación de las riberas para estas avenidas, con "un coste diez veces menor que un embalse". "Si conseguimos que el agua fluya a menor velocidad, sin motas, permitirá que se infiltre aguas abajo, y que favorezca a los acuíferos". También se apostó por las llamadas balsas de tormenta o zonas húmedas preparadas para acoger estas riadas. Otra de las soluciones pasa por crear un paisaje fluvial, sin choperas ni cañas, con arboleda autóctona que dé sombra al agua y permita la limpieza del río, sin que crezca vegetación fluvial.