La plaza España se ha convertido en un punto negro del tráfico zaragozano para los conductores de autobús, a raíz de su reforma urbanística. "Es --afirman-- un paso intransitable". Desde la inauguración del paseo Independencia a fines de diciembre, toda la zona es un cuello de botella para los autobuses y para los vehículos privados. Las retenciones bloquean los tres carriles de la rotonda y se prolongan por el propio paseo, Don Jaime y el Coso.

"El ayuntamiento --apunta Francisco Javier Uruén, responsble de la sección sindical de las CCOO en TUZSA, concesionaria del servicio, ha ensanchado las aceras centrales y laterales, para ganar espacio peatonal, pero no ha tenido en cuenta las necesidades de la red de transporte público".

"Ahora el problema es que no se han diseñado paradas para los autobuses en la plaza, por lo que cada vez que se detienen para recoger viajeros bloquean un carril", denuncia Urúen.

Para Miguel Monge, responsable de UGT en TUZSA, "el caos circulatorio de la plaza de España se veía venir, pues la rotonda está trazada de tal modo que los autobuses tienen problemas para girar a la izquierda". La futura liberación de los carriles ocupados por las obras del párking del Tubo "no reducirá el atasco", según Monge, que considera que, "cuando entre en funcionamiento el aparcamiento subterráneo, se bloqueará el acceso y se paralizará todavía más el tráfico que viene del Coso y el que sale de la calle Don Jaime".

Un estudio sobre el tráfico en Zaragoza elaborado por el grupo municipal de Chunta Aragonesista calculaba que, antes de la reforma de la arteria, pasaba un autobús cada 30 segundos por la plaza, en la que confluyen 15 líneas de autobús de TUZSA. Diariamente, más de 3.000 buses atraviesan la rotonda.