POR

ADRIANA OLIVEROS

Pues sí. Los sumilleres también tienen exámenes y ¡vaya si son duros!. Pruebas orales, escritas, catas y decantaciones. Lejos de la matemática, pero cerca de la química de la buena uva. Las superaron (o no) esta semana, ante un jurado de lujo que se dio cita en la sede de la Asociación de Sumilleres de Aragón, en Zaragoza. Y los jueces y testigos fueron Joan Muñoz, presidente de la asociación de federaciones del gremio en España, Jordi Bort, ídem de Cataluña y profesor de este enológico gremio, y José Antonio Puyuelo y Jesús Solanas, presidente y vicepresidente de la Asociación de Sumilleres de Aragón. Ante ellos desfilaron los aspirantes para someterse, primero al examen de grupo, y después, por separado, a pruebas mil. Hasta se aprendieron cartas de vinos de cabo a rabo, memorizando merlot, cavernets y otras delicias de añadas. El gastrónomo Juan Barbacil les observaba de vez en cuando. Los nervios les asediaban. Y, tras tres días de pruebas vino en mano llegó la deliberación. Por fin, se hizo con el título Fermín Polo López, más conocido por su faceta musical como componente de ese divertido grupo a capella que es bVocal que por su recién estrenado título de sumiller diplomado. Y también Ismael Ardid Mostacero, Maite Barra, Mariano Andrés Becerril Palacio, Juan Carlos Benito Morros, César Bistuer Tremosa, José Luis Bolán Tierz, Dabí Latas Alegre, Félix Martínez Jiménez, Diego Masa Redondo, Begoña Navarrete Lorenzo, José David Pérez Gracia, Juan Manuel Rico Hernández y Juan Soria Muñoz. Y el resto tendrá que el ir al examen de repesca del próximo mes de septiembre. Claro que las penas con vino siempre son más llevaderas.