Es inimaginable el honor, la satisfacción y la nostalgia que siento a la hora de escribir sobre la historia del Servicio de Montaña de la Guardia Civil". Con estas palabras, el general Fernando Abós, principal artífice de la creación de este cuerpo en 1981, inicia un recorrido de 145 páginas a lo largo de casi cinco décadas.

Al acto de presentación del libro, que se celebró ayer en la sede del Gobierno de Aragón, acudieron, además de Abós, el presidente de la comunidad, Marcelino Iglesias y el delegado del Gobierno, Eduardo Ameijide. Con ellos estuvieron algunos de sus coautores como el jefe actual del Servicio, el coronel Germán Martín, el subdirector de Apoyo del Cuerpo, Antonio Morales, y uno de los impulsores de los Grupos de Socorro en la década de los 70, el doctor José Ramón Morandeira.

El volumen, cofinanciado por las tres diputaciones provinciales aragonesas, por la DGA y la empresa Rodman, recoge las cuatro etapas de las unidades, que comenzaron su andadura a finales de los años 50, cuando se impartieron los primeros cursillos de esquí en las Comandancias del Pirineo. Poco después, en 1967, nacería la Unidad de Esquiadores-Escaladores para asistir a aquellos montañeros que, hasta entonces, se ayudaban entre ellos en caso de emergencia. Por último llegarían la configuración real del cuerpo, en 1981, y la puesta en marcha de los rescates con médicos, en el 2000.

Junto con la evolución del Servicio, que ha realizado ya más de 8.000 rescates, 400 de ellos en el 2003, el libro explica el valor sentimental que la montaña tiene para sus casi 300 agentes. También analiza sus misiones, actividades deportivas y la formación que se imparte en el Centro de Adiestramientos Específicos de Montaña de Candanchú.

Para Abós, estas páginas suponen el "fin de una etapa" y un homenaje a los siete compañeros que han fallecido desde 1982. Un homenaje, además, a ellos mismos, ya que la Guardia Civil de Montaña española se ha situado entre las tres mejores del mundo, junto con los servicios de Francia y Suiza, a pesar de los pocos medios con los que cuenta --la unidad de Jaca tan sólo posee un helicóptero, a pesar de que ejecuta el 25% de los rescates nacionales--. Eso sí, el helicóptero se ha convertido ya en la herramienta clave para acceder a los lugares más intransitables para el hombre y evacuar con rapidez a los montañeros que se encuentran en apuros.

El presidente de Aragón reconoció el "extraordinario trabajo" que realizan los miembros del grupo desde la escasez. Pero ese problema no ha mitigado la vocación de estos hombres que, para explicar su pasión por la montaña, citan a Camilo José Cela, para quien "los montañeros son capaces de jugarse la vida por un paisaje".