Las denuncias presentadas ante la Guardia Civil por los padres de doce niños de Cadrete contra un soldado profesional por presuntos abusos sobre los menores han causado estupor entre los vecinos de la localidad. El militar, que fue detenido el pasado martes en Vigo, quedó en libertad provisional tras declarar ante un juez de la ciudad gallega.

El imputado, David M. M., de 21 años, lleva tres años destinado en el destacamento del polvorín de Cadrete y los hechos se descubrieron hace un par de semanas. Según las denuncias presentadas, el sospechoso había entablado relaciones amistosas con un grupo de menores, con edades comprendidas entre los ocho y los trece años, a los que invitaba a la casa que tiene alquilada en la localidad, donde les sometía a tocamientos mientras les realizaba pases de vídeos pornográficos.

Al parecer, los niños recibían dinero del pedófilo para que no relataran lo que ocurría a sus padres.

La noticia de su detención y posterior puesta en libertad, con la obligación de presentarse en el Juzgado de Instrucción número uno de Zaragoza cuando sea citado, provocó ayer división de opiniones entre los vecinos, que definen al soldado como "una persona correcta y educada, aunque algo infantil".

La alcaldesa de Cadrete, María Angeles Campillos Viñas, señaló que el militar "parece una persona normal, aunque, a raíz de estos hechos nos hemos explicado su costumbre de ir siempre con niños pequeños y no con personas de su edad. Confiamos en que los jueces aclaren pronto los hechos y que el caso se olvide con la mayor rapidez posible por el bien de los niños".

REACCIONES Varios vecinos consultados ayer por este periódico manifestaron sus dudas sobre los presuntos abusos. "Había rumores desde hace un par de semanas, pero nos ha sorprendido conocer la identidad del sospechoso", señaló Margarita, la empleada del supermercado donde realizaba sus compras David M.

El hecho de que el soldado hubiera quedado en libertad tras imputarle un delito tan grave aumentó la incertidumbre de los vecinos. "El juez es quien conoce los hechos y tiene toda la información para decidir si debe ingresar o no en la cárcel. Tal vez haya algo de fantasía en las denuncias", manifestó una mujer.

David M. solía acudir a las piscinas municipales y al pabellón deportivo, donde jugaba al fútbol con sus presuntas víctimas. Fernando Bastán, que regenta el bar, explicó que el soldado "es muy infantil y le cuesta seguir una conversación. Sólo bebe batidos de chocolate y nada de alcohol. No había nada sospechoso, pero es cierto que los niños que iban con él llevaban mucho dinero. En una ocasión, uno de ocho años vino con un billete de 50 euros a comprar un refresco y se lo comuniqué al oficial del ayuntamiento para que hablara con su padre".