Toneladas de hormigón y grava cubrían ayer a primera hora el boquete exterior. Pero para amargura de los vecinos, ahí no acababa el caso. El agujero de la acera era lo de menos. El problema más grave está bajo el inmueble, en el párking, donde los técnicos hablan de una sima gigante similar a "un tremendo reloj de arena" que atrapa al edificio.