Las fuertes lluvias caídas durante la tarde del domingo en el tramo medio y en la cabecera del Gállego provocaron ayer una súbita crecida del río a su paso por la comarca de Zaragoza, donde se inundaron tierras de cultivo, instalaciones agrícolas y urbanizaciones próximas al cauce. Protección Civil movilizó a sus efectivos para evitar que la corriente entrara en las poblaciones situadas a ambas orillas del cauce.

El desbordamiento del Gállego afectó principalmente a Peñaflor, a unos 15 kilómetros al norte de la ciudad de Zaragoza. Un picadero y una ganadería de reses bravas tuvieron que ser desalojadas ante el avance de las aguas, que también anegaron corrales, campos de cultivo y la urbanización El Soto, próxima al barrio. En Zuera se inundó el parque lineal del Gállego, mientras que en San Mateo de Gállego el agua cubrió las tierras de labor más cercanas a la orilla.

FUERTES PRECIPITACIONES Bomberos de Zaragoza, Guardería de Montes de la DGA y la Policía Local se movilizaron para colaborar en las tareas de control de la riada.

"Afortunadamente, la riada no ha alcanzado al núcleo urbano", señaló José Andrés Pescador, alcalde de Peñaflor, quien indicó que el barrio se había librado de la inundación "al estar en una zona algo más alta".

La punta de la crecida alcanzó la estación de aforos del puente de Santiago, a las afueras de Zaragoza, a las 14.00 horas de ayer, con una altura de 3,46 metros y un caudal de 706 metros cúbicos por segundo. Un día antes, a la misma hora, el caudal era de 66,36 metros cúbicos por segundo, y la altura de 0,96 centímetros.

El nivel empezó a decrecer sobre las 17.15 horas de ayer, cuando la misma estación de aforos arrojó 2,74 metros de altura y 405 metros cúbicos por segundo.

La riada alcanzó su máximo nivel a las 23.00 horas del domingo en el municipio de Ardisa, en la Hoya de Huesca, donde se registraron 1.180 metros cúbicos por segundo y una altura de 5,46 metros.

La rápida crecida del Gállego, que ya estuvo en situación de alerta el pasado mes de febrero a su paso por Zuera, se debió a las precipitaciones fuertes y continuadas que descargaron en el tramo inicial del río y en su zona media.

El domingo por la tarde llovió intensamente en el Pirineo aragonés y en especial en el valle de Tena y zonas aledañas. Así, en la estación de esquí de Panticosa se contabilizaron 103 litros por metro cuadrado; en el refugio de Respomuso, 62, y en Biescas, 40, según datos del Centro Meteorológico del Ebro.

Llovió asimismo en Biscarrués, en el tramo medio del río, donde se registraron 50 litros por metro cuadrado, según la Confederación Hidrográfica del Ebro. Los ríos Aragón y Cinca también experimentaron una súbita crecida, pero el nivel de las aguas no llegó a revestir peligro.