Rafael Márquez Centeno, de 28 años y principal sospechoso del asesinato del vecino de Pina de Ebro Pedro Luis J. C., cumplió menos de la mitad de la condena que le fue impuesta por matar a un taxidermista en Huesca en 1994. El detenido ingresó ayer en la prisión de Zuera después de ser puesto a disposición judicial.

Márquez, quien según los forenses que le atendieron tras su primer crimen "no padecía enfermedad mental", sufría, sin embargo, un trastorno de personalidad de tipo psicopático y fue condenado en 1994 por la Audiencia de Huesca a 26 años de prisión por el asesinato de Manuel Zapater. En aquella ocasión no se admitió la petición de la defensa de que se realizara un informe psiquiátrico sobre el procesado.

Con posterioridad, el Tribunal Supremo redujo la pena a 20 años al aceptar el recurso presentado por su abogada, Rosa Gutiérrez.

El reo, que estaba preso desde junio del 2003, se acogió al antiguo Código Penal, que contemplaba redenciones de pena por trabajo, y obtuvo la libertad condicional el 24 de enero del 2003, tras pasar por las cárceles de Daroca, Alcalá 2, Logroño y Zuera.

ENCARCELADO Aunque está pendiente de un estudio psicológico, los médicos del centro de Zuera no apreciaron ayer ninguna sintomatología especial en Márquez. No obstante, los responsables penitenciarios decidieron realizar un seguimiento especial del detenido, así como adoptar medidas de protección durante las primeras semanas de internamiento.

Pedro Luis J., de 35 años, fue encontrado amordazado en una habitación de su domicilio en Pina y con signos de haber sufrido una brutal agresión el pasado día 20. Trasladado en un helicóptero al hospital Clínico, falleció cinco días más tarde como consecuencia de sus lesiones.

La Policía Judicial halló en el domicilio de la víctima diversos efectos de otra persona, así como numerosas huellas y restos que permitieron a los investigadores averiguar la identidad del sospechoso del crimen. Márquez fue detenido el pasado martes cuando se dirigía a cobrar una cantidad de dinero a la empresa de seguridad en la que había trabajado hasta hace poco tiempo, y de la que fue despedido por motivos que no se han divulgado. En la actualidad estaba empleado en una pizzería.

Tal como adelantó en exclusiva EL PERIODICO DE ARAGON, en relación con este crimen también fueron detenidas otras dos personas, identificadas como J. F. N. y M. S. por fuentes de la Guardia Civil. Tras pasar a disposición judicial en compañía del sospechosos, ambos quedaron en libertad, sin que haya trascendido su implicación en los hechos.

Aunque en medios policiales se da por cerrado el caso, a falta de que se aporten algunas pruebas, continúa el secreto de diligencias decretado por el titular del Juzgado de Instrucción número 10.