Una oleada de miles de inmigrantes rumanos que ayer intentó entrar a España desde Francia a través de los Pirineos puso en alerta a la Policía, que reforzó la vigilancia de todos los pasos fronterizos. Tres autobuses con 120 personas fueron interceptados en la provincia de Huesca, después de que entraran en territorio nacional, mientras otros 68 autocares fueron detectados en Lannemezan (Francia) a la espera de descubrir un paso libre.

La avalancha de inmigrantes sin papeles , la mayor que se ha producido en los últimos años en España desde el norte, se detectó en torno a mediodía, después de que la Policía y la Guardia Civil interceptaran los tres vehículos, dos en Aínsa y uno cerca de Huesca. Los viajeros llevaban pasaporte, pero no tenían permiso de trabajo ni documentación para permanecer en España, salvo uno de ellos. Los extranjeros fueron devueltos a territorio francés a media tarde.

Sin embargo, estos autobuses sólo eran una avanzadilla de otros 68, con más de 2.700 personas del este de Europa, que fueron descubiertos en la zona de Lannemezan. La situación obligó al Gobierno español a ponerse en contacto con las autoridades francesas, para que la Policía gala impidiera el paso del convoy, conforme a los acuerdos de Schengen.

REFUERZOS Al mismo tiempo, efectivos de la Brigada de Extranjería de Zaragoza, de la Policía de Huesca y la Unidad de Intervención Policial de Jaca (UIP) se trasladaron para reforzar la vigilancia en el paso de Bielsa y en los de Somport y Portalet, en previsión de que estos dos pudieran abrirse en las próximas horas, ya que ayer aún estaban cerrados por la nieve.

La Policía aragonesa también se vio reforzada por agentes de La Junquera (Gerona), mientras que en el resto de las comunidades autónomas con frontera en los Pirineos se adoptaban medidas de emergencia similares. Fuentes del Cuerpo señalaron a este periódico que los controles continuarán en toda la parte española de la cordillera hasta que los inmigrantes regresen a su país.

Las citadas fuentes añadieron que se desconocía el origen de los inmigrantes. "Sabemos que los interceptados dentro de Huesca son rumanos y sospechamos que los de Lannemezan poseen la misma nacionalidad, pero todavía no tenemos una certeza sobre este punto. Tampoco podemos determinar qué mafias organizadas han preparado esta expedición masiva, aunque se está investigando", explicaron. Los conductores de los autobuses rehusaron declarar sobre este asunto.

Según pudo saber este diario, los tres autobuses interceptados en el término municipal de Aínsa y de Huesca, en la N-240, habían entrado a través del túnel internacional de Bielsa. Los vehículos no circulaban juntos, sino que fueron descubiertos en un plazo de unas cuatro o cinco horas de forma escalonada. Fueron agentes de la Guardia Civil quienes, al ver las matrículas de origen rumano, dieron la voz de alerta al Cuerpo Nacional de Policía. Entonces se organizó una operación conjunta en la que participaron también efectivos de la Brigada de Extranjería de Huesca y del Grupo de Extranjería del Centro de Cooperación Policial y Aduanera de Canfranc.

A media tarde, el último de los autocares fue devuelto a tierras francesas.