Vivir en la urbanización de un barrio rural rodeado de caminos de tierra, campos y pinares puede resultar muy sano para la salud física y mental, siempre y cuando el resto de los ciudadanos o tus propios vecinos no aprovechen esos terrenos naturales próximos a tu casa para convertirlos en el vertedero municipal. Esto es lo que le ha sucedido a Francisco Río, un propietario afincado en Garrapinillos al que se le esfuma el buen humor cada vez que pasa por el camino Bodega del Rey y ve la cantidad de basura acumulada junto a un recinto vallado, propiedad del Ayuntamiento de Zaragoza.

Tierra y escombros de obra, bolsas de basura, todo tipo de ramas de árboles y desechos vegetales, e incluso pequeños muebles son algunos de los variados objetos que pueden encontrarse semana tras semana en este improvisado estercolero. Esa variedad acumulada en pequeños montículos y la cantidad de tiempo que tarda en desaparecer es lo que irrita a los vecinos del entorno. "Este camino, que nace de una bifurcación de la carretera que une Utebo y Garrapinillos, conduce a un pinar muy amplio, tal vez el más amplio de Zaragoza, y a unas piscinas de recreo. Desde el punto de vista ecológico, no puedo entender cómo los guardias a los que se avisa retiren la basura que ha caído en la calzada, digan que ya han dado parte al ayuntamiento y se marchen hasta la próxima vez que les llamemos", plantea Francisco Río.

Uno de los principales temores de los residentes en las casas próximas, además de los riesgos higiénico-sanitarios, es la posibilidad de que la montaña de escombros prenda fuego. "Puede ser por dos motivos: provocado (como ya ha sucedido en alguna ocasión) o casual. Y en los dos casos, con el aire que corre por aquí, la zona quedaría arrasada. Más, teniendo en cuenta que en el recinto anexo que posee el ayuntamiento hay bidones de gas en superficie, a medio soterrar", advierte.

Como él, otros tantos vecinos han dirigido quejas a la Unidad de Montes del ayuntamiento para que tenga constancia del vertido y tome las medidas correspondientes. Estas son, elaborar un parte y trasladarlo al consistorio para que desde allí se alerte a FCC, la contrata municipal encargada de la limpieza pública. De todos estos trámites, el único que falta en estos momentos es el último: la llegada.

Este retraso tiene explicación, según fuentes del departamento municipal de Servicios Públicos. "Para la limpieza de esa parcela, con tanto escombro y ramas de árboles de grandes dimensiones, hace falta una maquinaria especial que en estos momentos se está utilizando en Miralbueno. Hay tres actuaciones previas a realizar antes de ir a Garrapinillos, pero la contrata asegura que a lo largo de la próxima semana (esta que comienza) acudirá a limpiarlo", cuentan. Como fórmula de prevención, los denunciantes plantean el vallado de la parcela o la colocación de carteles disuasorios informando de que el solar no es un vertedero.