El sector inmobiliario y de la construcción ha facturado en los últimos cinco años y medio, de enero del 2001 al pasado mes de agosto, más de 13.000 millones de euros por la venta de inmuebles en Aragón. En ese periodo, la DGA ha ingresado 949,69 millones por el epígrafe de Transmisiones Patrimoniales Onerosas (TPO) del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP), que tiene la mayor parte de su origen en las transacciones de carácter inmobiliario.

El TPO grava con un 7% el precio de escritura de los bienes inmuebles. Así, los ingresos públicos de 949,69 millones durante este periodo se corresponden con una facturación de 13.567 millones de euros.

La intensa actividad del mercado inmobiliario ha convertido el ITP en una de las principales fuentes de ingresos del Gobierno aragonés en los últimos años. En el proyecto de Presupuestos para el 2007 aparecen consignados por este concepto 312 millones. Únicamente lo superan como fuente de recursos la parte transferida del IRPF --692--, el IVA --685-- y los Impuestos Especiales --392-- y las transferencias del Fondo de Suficiencia --1.097-- o de la UE --658--.

De hecho, los ingresos de la DGA por este concepto llevan años rebasando notablemente las previsiones de la Administración. Así, los 186 millones presupuestados para el año pasado acabaron siendo 234 --un 25,8% más de lo consignado--. Y, en los primeros ocho meses de este ejercicio, la recaudación asciende a 181 cuando la previsión era llegar a 242. Los datos facilitados por el Departamento de Economía de la DGA se refieren solo al impuesto de Transmisiones Patrimoniales Onerosas, lo que excluye los gravámenes sobre la venta de vehículos usados y las transmisiones societarias, ambos incluidos en el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales. Es decir, que solo por el ladrillo, el Gobierno de Aragón ha recaudado en ocho meses casi el 75% de lo que preveía ingresar por los tres conceptos.

La fuerte actividad del mercado inmobiliario --aunque algunas fuentes del sector alertan de la aparición de los primeros indicios de enfriamiento-- es una de las consecuencias de la época de bonanza que atraviesa la economía aragonesa. Creación de empleo y elevación de las rentas se traducen en un aumento del consumo y de las operaciones inmobiliarias, según las conclusiones de los expertos en coyuntura económica.

Esta es una de las razones por las que la DGA ha descartado este año incrementar la carga fiscal de su competencia pese a haber aumentado su presupuesto de gastos en un 7,5%. Sus responsables económicos consideran que el mantenimiento de la actividad conllevará la elevación de los ingresos por los conceptos de IRPF --prevé un aumento del 9,42%-- y, en mayor medida, del IVA --14,86% más-- y el ITP --28,93%--. No obstante, al mismo tiempo auguran una reducción de los fondos provenientes de los Impuestos Especiales, directamente relacionados con el consumo. La facturación del sector inmobiliario y los ingresos de la DGA en concepto de ITP, se han triplicado en cinco años, de los 99,98 millones del 2001 a los 234 del año pasado. En este ejercicio podría pasar los 270 millones.